martes, 1 de mayo de 2007

Felicidades a todos aquellos que todavía piensen que el trabajo nos hará libres (más bien se decía que el aire de la ciudad nos hará libres, quién lo diría), desde luego hoy es difícil de creer, pero bueno, no hay duda de que hoy es nuestro día, el día de todos aquellos que tenemos que trabajar para vivir. Y al final nos gusta lo que hacemos, no sé si por hacer de la necesidad virtud.
¿Cómo será la vida para quién no necesite ganársela? ¿A qué hora se levantará, a que dedicará sus horas? Aunque siempre estamos soñando con esa posibilidad, la de no tener que trabajar, la verdad es que la leyenda es que no todo el mundo lo soportaría. Lo cierto es que muchos estaríamos dispuestos a intentarlo...
Un optimista de la voluntad se define por la esperanza en que todo lo que no está bien puede ser cambiado, por tanto yo creo que se puede aprender a no trabajar, o mejor a no trabajar solo por dinero.
En este día en el que recordamos a los mártires de Chicago, y a su reivindicación de la jornada de ocho horas, hay que recordar que a pesar de las políticas de conciliación familiar y de muchas otras conquistas aún existe mucha gente que trabaja demasiadas horas, y que de esta forma el trabajo pasa a convertirse en algo que nos esclaviza, en lugar de contribuir a nuestro desarrollo como seres humanos.
Publicar un comentario