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viernes, 17 de enero de 2014

La Biblioteca Nacional

En este video se ve la BNE desde nuevas perspectivas, tanto sus fondos como su edificio y alrededores. Estoy de acuerdo con Emilio Gutiérrez Cava en que esta casa es un remanso (sobre todo para los usuarios) en medio del caos. Yo he hablado en algún sitio de un barco varado en una corriente tumultuosa de la principal arteria dentro de la ciudad de Madrid
Sé que este ha sido un trabajo de mucha gente estupenda, pero aún a riesgo de ser injusta, quiero celebrar el entusiasmo y el arrojo de A., que ha puesto todo su empeño y su profesionalidad para conseguir este resultado.
Este barco, aunque sumergido en otras corrientes menos ostensibles, deberá estar siempre agradecido a estos navegantes que arriesgan su prestigio a nuestro lado.

domingo, 5 de mayo de 2013

Lo que hacemos los bibliotecarios


El pasado día 27 de abril hemos tenido una Jornada de Puertas Abiertas en la Biblioteca Nacional. Por primera vez en alrededor de 10 ediciones no me apetecía trabajar de voluntaria como habitualmente, y había varias causas, una de ella relacionada con el cansancio y el miedo a los errores que esto suele ocasionar.
Pero había una causa principal y casi filosófica y quizás derivada de los últimos tiempos de buscar mecenazgo y hacer campaña, “vendiendo” el valor de guardar y conservar durante tres siglos el patrimonio intelectual de este pobre país esquilmado. Ese rechazo a las Puertas Abiertas es una especie de desprecio elitista a esa necesidad de aprobación y patrocinio: la BNE ha hecho esto siempre, al margen de la aprobación, el presupuesto o el patrocinio, de espaldas al reconocimiento político, económico o social, sin que la mayoría de los españoles, los principales beneficiarios de este acervo incalculable, tuvieran la más mínima pista de que hace una biblioteca y ni mucho menos una biblioteca nacional…
Exposición de Durero, web BNE
Al margen de estas disquisiciones, a lo largo de  la mañana terminé disfrutando de las jornadas, de la felicidad de ver la sorpresa de la gente al ver nuestros tesoros (suyos, sí, pero también míos).  Pero hubo un comentario de uno de nuestros visitantes a una afirmación mía de que los bibliotecarios trabajábamos mucho, su comentario, algo dudoso, fue “¿Si? ¿Leyendo?”. Esta opinión, no demasiado asertiva, es un síntoma del desconocimiento de lo que hacemos los bibliotecarios.
No me extraña demasiado, a lo largo de mi larga vida en la BNE, me he encontrado con esa misma sorpresa cuando se hablaba del trabajo bibliotecario. Así pues, e igual que se dice que no hay tesis válida que no se pueda explicar a tu abuela de modo que lo entienda, creo que es importante poder explicar  tu oficio de modo que todo el mundo pueda entenderlo.
Vamos por orden, y trataremos de ponerlo en relación con nuestra propia biblioteca, de 500 o 1000 libros. Si queremos encontrar una obra en esta biblioteca, deberemos saber su título o su autor y donde está colocado, si buscamos un libro determinado.  O si buscamos libros sobre una materia cualquiera o tenemos los libros marcados de algún modo (aunque sea por su colocación) o no lo conseguiremos.
Si multiplicamos el número de obras, aumentamos su  tipología (manuscritos, grabados, dibujos, fotografías, partituras, grabaciones sonoras, videos, revistas y periódicos, además de libros) y hablamos de alrededor de 30 millones de piezas, es evidente que si no tenemos un modo de almacenar en un ordenador estos datos (autor, título y una descripción física de las obras, así como una marca de dónde están colocadas; más alguna marca de materia o clasificación que nos permita agrupar por temas) será imposible  localizar la información que custodian estas obras.
Ahora centrémonos en los 15 millones de títulos que suponen los 30 millones de ejemplares que deberían estar descritos, pero que no todos lo están de forma automatizada, es decir, no están dentro de la base de datos del catálogo. Muchas de estas obras, especialmente las más antiguas, están prolijamente descritas en catálogos impresos o en fichas manuales tradicionales, lo que hace más difícil su recuperación y por lo tanto el objetivo es incluir estas descripciones en la base de datos común, pero esta es una tarea que debe hacerse en paralelo con los nuevos ingresos (unas 314.000 obras al año) y con aquellas piezas que están sin describir. Hay por ejemplo hasta 2 millones de fotografías, que están descritas en una mínima parte, y cuya descripción requiere de conocimientos especiales de los procedimientos de fotográficos a lo largo de los años; y por poner un ejemplo más, unos 600.000 grabados incluidos dentro de libros y que conviene describir pormenorizadamente por cuestiones de seguridad.
Esta es la tarea básica de la BNE y la que permite todas las demás, que aumentan día a día con las posibilidades y las exigencias de las nuevas tecnologías. Y sin esta tarea primigenia, no existen las demás: no se puede difundir la colección correctamente, ni para los investigadores ni para el público en general, ni se puede fomentar la investigación de estas obras, puesto que no es posible individualizarla dentro del gran conjunto de los muchos millones que contiene la colección.
Así, si describir 15 millones de obras y lo que es más, alrededor de 314.000 nuevas obras cada año, es ya un trabajo notable, si a eso añadimos el control de los préstamos de estas obras a los lectores en sala y a otras bibliotecas para el préstamo interbibliotecario, su preparación para exposiciones, su digitalización, su publicación en la Biblioteca Digital Hispánica para su uso y disfrute por parte de los ciudadanos de todo el orbe, los trabajos para mantenerlas en buen estado de conservación, empieza ya a parecer una tarea inabarcable, una auténtica tarea de Sisifo
Y en estos tiempos hay que sumar la falta de presupuesto y esa necesidad ya mencionada de convencer a los plutócratas de que es bueno invertir en conocimiento y cultura. Y de que el oficio de bibliotecario, además de una innegable vocación de servicio público y de permanencia, exige cada vez mayores  conocimientos y preparación continua; que admitan, por ejemplo, que una biblioteca se precisa cada vez más de perfiles especializados en la web, si queremos tener una sede web con visibilidad y que cumpla criterios de accesibilidad y usabilidad, y que además tenga un diseño atractivo y elegante. O que son necesarios un montón de perfiles profesionales especializados para poner en marcha el Depósito legal de Internet, o continuas oportunidades de formación para los trabajadores de las bibliotecas de conservación que deban realizar la tarea de conservación de ese patrimonio intangible que está solo en la web y solo por poco tiempo.
Pero sobre todo, que sean conscientes de que quienes describen, organizan y difunden lo que es y será el patrimonio intelectual de hoy y de mañana deben contar con todo el apoyo de la sociedad y por supuesto del Estado
Algunos de nuestros servicios


lunes, 18 de octubre de 2010

Sobre adioses y holas

B. se va. Decir que hemos sido amigas, con más de 15 años de diferencia de edad, y con un trabajo duro hecho en muchos casos "a cara de perro", es decir quizás mucho. Y como ya no importa el tema de hacer o no la pelota a un jefe, por tanto es el momento de decir las cosas que uno siente, que a estas alturas del viaje tiene su mérito. 
Creo que lo ha hecho muy bien, que tiene grandes virtudes, incluyendo entre ellas algunas no muy apreciadas, como cierta tozudez que le ha permitido mantener el empeño a lo largo de cuatro años. Cuatro años bastante batallados por ella y su equipo, del que me siento orgullosa de haber formado parte. No siempre han coincidido nuestras opiniones, pero siempre ambas hemos colaborado más allá de éstas, para conseguir unos objetivos generales, mejorar el servicio a los ciudadanos, básicamente intentando poner a su alcance los tesoros que pertenecen a todos, su patrimonio.
Como todo puede y debe ser objeto de juicio crítico, para muchas personas puede que toda esta lucha por la visibilidad de los fondos se considere que ha tenido por resultado una pérdida de calidad; sinceramente yo no lo creo, pero en cualquier caso es prioritario que esté todo accesible y que nuestro servicio público no esté basado en personalismos ni en el voluntarismo.
Llevo 32 años en este trabajo, y sé que antes que ella muchos bibliotecarios honrados y corajudos han trabajado con estos mismos fines y con considerable éxito, pero creo que todos hemos de reconocer que el tiempo que le ha tocado a B. ha sido de cristalización y maduración de infinidad de innovaciones y sobre todo, de inauguración del periodo de cambio permanente. Proyectos internacionales, flujos de trabajos internos, y apertura de nuevos frentes se han visto beneficiados de su continuo afán de renovación.
Después de ella va a llegar C., una gran amiga, una cabeza bien puesta sobre los hombros y un corazón y una energía inmensa. Estoy segura que romperá la tradición española de partir de cero, porque sabe que no hay nada más nefasto que el deshacer lo ya hecho sólo porque lo ha hecho un antecesor. Coincido con ella en preferir incluso que se apunten las medallas quienes no hicieron nada: lo importante es el cumplimiento de nuestra misión, que cambia día a día, haciéndose cada vez más exigente.
Tanto con B. como con C. no sólo he trabajado mucho, sino que también me he divertido mucho, y espero poder seguir haciéndolo con ambas. Por cierto, G., ¿se van a seguir nombrando directoras técnicas en  estricto orden alfabético?
Con C. empezaremos pronto a intentar materializar temas que tenemos muy hablados, y espero que sigamos teniendo tiempo para reírnos de lo divino y lo humano, que es lo saludable. A B. espero verla, también a N., que fue el más joven asistente a una reunión de trabajo que conozco, con solo 3 o 4 días. Además tiene una tarea digna de su santa tozudez, que nos conozcan, que conozcan nuestro trabajo y nuestras lucha continua por poner a disposición de todos lo que se nos ha encargado custodiar y difundir. 
Nada más, ya solo quedan los saludos: hola, C., adiós B. 

viernes, 7 de mayo de 2010

Mis directores

Llevo 32 años en la BNE o Biblioteca Nacional de España. De mil 1978 a 1986 tuve un solo director, Hipólito Escolar Sobrino, bibliotecario de la viaje escuela, recientemente fallecido. Después, de 1986 a 2010, ya llevo nueve directores, con una media de 2 o 3 años en el cargo. De todos guardo un recuerdo, siempre cariñoso y a menudo crítico. La relación que incluyo más abajo procede de la propia web de la Biblioteca, porque a veces resulta difícil recordarlos a todos.

1975-1984 Hipólito Escolar Sobrino
1986-1990 Juan Pablo Fusi Aizpurúa
1990-1991 Alicia Girón García
1991-1994 Carmen Lacambra Montero
1994-1996 Carlos Ortega Bayón
1996-2000 Luis Alberto de Cuenca y Prado
2000-2001 Jon Juaristi Linacero
2001-2004 Luis Racionero Grau
2004-2007 Rosa Regàs Pagès
2007-2010 Milagros del Corral Beltrán

Fusi fué el impulsor y sufridor del Plan director de remodelación del edificio, el director del cambio del sistema de bibliotecas Sabini a Sirtex. Siempre fue querido por todos y añorado en algunos momentos.
Alicia Girón fue también importante, según mi opinión, como dinamizadora de la Biblioteca y una persona profundamente cercana a todo el personal y implicada en todos los temas sociales. Lacambra, Carlos Ortega, Luis Alberto, Juaristi, Racionero, nuestra querida y discutida Regás (de ella hablé en otro post). Y Milagros, una especie de locomotora de entusiasmo imparable...
Pero la crítica fundamental de este post no se refiere a los aciertos o los errores de éstos, si a su rápida caducidad, que es, sin duda, un mal síntoma.
¿Qué se puede planificar en dos años? ¿Como se puede realizar el seguimiento de los proyectos con 9 meses en el cargo?
Las Biblioteca Nacional de España es una empresa que precisa una alta cualificación de sus mandos para poder llevar a cabo las cada vez más acuciantes tareas que le exigen los nuevos tiempos. Necesita, además independencia para poder gestionar iniciativas y patrocinios. Necesita sobre todo, estabilidad organizativa.
Pero justo eso es lo que nunca conseguimos, estabilidad e independencia, respeto a la profesionalidad de sus trabajadores, que quizás sin más mérito que el estar expuestos a los tesoros y a la necesidad de difundirlos y conservarlos, son grandes expertos con un nivel de pericia muy especializado.
El objetivo debe ser la independencia profesional.


sábado, 3 de noviembre de 2007

La rutina

J.L. dice que aunque no le gusta nada la rutina, dado como se han ido desarrollando los acontecimientos últimamente, casi añora que algo de lo que le toque hacer sea rutinario, o por lo menos, lo sepa hacer. Una vez más tiene razón: estamos inmersos en una situación que exige que estemos aprendiendo continuamente, y a veces sientes el vértigo de intentar solucionar siempre nuevos problemas, para los que no tienes un protocolo previo. Pero a pesar del miedo y los nervios lógicos, a mi esta situación me resulta muy estimulante, y la veo, como dice B., como una oportunidad, que lo único que siento es que no haya llegado antes.

Es una oportunidad única, porque no hay tantas bibliotecas con tantos millones de libros u otros materiales, ni de tanto valor, ni tan representativos. También lo es por el estado de la tecnología de los SIGB, suficientemente madura pero en absoluto con sus posibilidades agotadas: hoy día se abre un panorama de evolución casi infinito, en relación con los servicios a través de Internet y aprovechando la web 2.0.

Además, cualquier proceso de automatización hace repensar las tareas y las funciones de las instituciones y habitualmente consigue mejorar la manera en que desarrollan las funciones para las que han sido creadas.

Hace ya 29 años que comencé a trabajar aquí. En tantos años, ha habido mucho de todo: rutina, entusiasmo, desencanto; muchos trabajos como los de Penélope, de tejer y destejer. Pero si miro hacia atrás no puedo dejar de ser optimista, a pesar de que el pesimismo inteligente no oculte su cara amarga. Si alguna vez dije que desgraciadamente mi sueño de trabajar aquí se había cumplido, ahora digo que todavía este sueño es posible, solo hay que trabajarlo.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Estoy contenta


Hoy me ha llegado mi primer libro publicado, y estoy feliz aunque no es de literatura. Algún día será literatura.
Además, tengo directora, y a pesar de no conocerla, no me disgusta. Doble felicidad, por lo demás estoy agotada.
A B.P., que se examina mañana, que sea una hora cortita, A L. que ya mismo voy a León y me llevo a Corso, que paciencia.

lunes, 27 de agosto de 2007

Adiós

Ya me tocó decir adiós a otra directora en circunstancias parecidas, fue en los años 90, me parece. Entonces, como ahora, tenía la sensación de que muchas cosas podían quedar interrumpidas.
No pasa nada. La vida es eso: puertas que se abren y se cierran. Cuando las puertas se abren, no es que todo sea bueno (bueno, si, básicamente, nace una posibilidad). Quizás tampoco todo sea malo cuando las puertas se cierran, pero es difícil no entenderlo como algo negativo.
Rosa, muchas gracias por haber dedicado tu tiempo, tu que tienes algo mucho mejor que hacer, escribir, a nosotros, a esta biblioteca que es más madrastra que madre, que devora a sus hijos (bueno, mayoritariamente hijas, ya sabes lo de que el Cuerpo de Facultativo es en realidad cuerpa) y quema la sangre más que nadie. Aquí, como sabes, hemos venido a sufrir.
Pero no es verdad que no pase nada: cada vez que damos un pasito para delante y dos para tras perdemos un tiempo que ya no tenemos (no me gusta ponerme dramática, pero es así) y si queremos adquirir un verdadero valor profesional y social, el tiempo corre en contra nuestra.
Como ocurrió la otra vez, con A.G., en el momento de decirte adiós me parece que muchas cosas que en su momento no me gustaron se justifican plenamente por la pasión con que las hiciste, porque la pasión no es que sea un argumento muy racional, pero creo que todos la entendemos.
No es tiempo de penas, tenemos tarea, y a ti siempre te deberemos el habernos despertado de uno de nuestros muchos letargos. Tú eres de una clase antigua de luchadores, rebeldes sin tiempo, sin paciencia y sin componendas.
Yo te agradezco el terremoto, siempre he sido cañera. Salud y marcheta, ante todo.

viernes, 4 de mayo de 2007

Que la vida te trate dignamente

Me encanta recordar esa parte del poema de Luis García Montero Mujeres. Así consigo recobrar el orgullo de ser un trabajador y en cierto modo me consuela de madrugones y amarguras miles. Es como una sublimación de algo que ni es poético, ni hermoso, ni nada.
Sin embargo, el trabajo en las bibliotecas en cierto modo es un privilegio: el contacto con los libros, la idea de servir para abrir mayores horizontes intelectuales para las personas... Y el hecho de que en muchos casos se trata de una tarea vocacional también ayuda en el alivio de la rutina y de los sinsabores.
Por otra parte, nos sentimos tan abandonados, a pesar de la políticas culturales al uso... Es tanta la falta de apoyo, excepto para aquellos proyectos de relumbrón y corto aliento, que a menudo nos asalta una tristeza y un desánimo infinitos a todos los que vivimos en, de y por esta profesión.
Entonces conviene de nuevo recordar a Gramsci y retomar el optimismo de la voluntad como quien empieza un nuevo cuaderno.