martes, 15 de mayo de 2007

¿Cómo medir lo inconmensurable?

Migramos. Nos vamos de un sistema magnífico (quién no lo crea, que busque en la historia de los sistemas de gestión bibliotecaria uno coetáneo de Sirtex que tenga la mismas seguridades y las mismas posibilidades; claro, quién no lo crea y esté aún vivo para aprender, porque lo primero que se nos muere a los adultos de esta especie es, tristemente, el ansia de aprender, o peor, la capacidad de aprender).


Nos vamos y tenemos que llevarnos 20 años de registros, que son 15 millones de ítems. Es decir, la sangre y el sudor de muchos bibliotecarios de hoy y de ayer: mil tradiciones racionales ( y quizás mil más irracionales) para buscar y encontrar todo lo que se necesita para pensar, para soñar, para avanzar...


No hay tiempo para estar triste, es el tiempo de la alegría y del entusiasmo: entre todos tenemos que coger este equipaje y mudarnos, y si la casa es más chica, tendremos que agrandarla, pero si es muy grande nos caben todos los sueños. Este Unicornio será lo que nosotros queramos hacer de él, o un animal mitológico o un bicho de corral.


Las posibilidades están ahí, nosotros seremos los que tendremos que calibrar y pensar hasta dejar esta biblioteca a la altura que se merece, por encima del tiempo y del mar del olvido.

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