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miércoles, 4 de julio de 2018

María, mi amiga

Conocí a María con el pelo blanco y después de volver a Mérida, desde Madrid donde la había conocido, le escribí un par de cartas y recibí de ella también un par de preciosas misivas.                                         
María es la madre de Charo y de sus seis hermanos. Una maestra hija de maestra y madre a su vez de maestra, Charo. Aunque Charo luego escogió enseñar de otra manera y se hizo bibliotecaria.
Su madre, María, fue maestra y mujer en años heroicos, cuando además de enseñar a ¿40, 50 o más niños en un aula?, fue madre de familia numerosa y mujer de ferroviario. 
Sé que aunque su vida no fue fácil, siempre tuvo un gran sentido del humor y un gran realismo, salvo en corto periodo en que la enfermedad llenó de sombras negras su mente. Pero incluso este periodo fue seguido de una etapa alegre en que a pesar de su deterioro, cantaba y reía a solas.
Me hubiera encantado conocerla cuando toda su fuerza estaba intacta, y bregaba con sus siete hijos y los de los demás, enseñándoles no solo conocimientos, sino también valores como la constancia, la lealtad o la responsabilidad... Digo más, me hubiese gustado que conociese a mi madre, que se hubieran reído y disfrutado juntas. Ambas tenían la misma fe en la vida y en un Dios bueno y misericordioso, como ellas.
Para todas las que ya se fueron y sus años disfrutados y luchados.

domingo, 14 de mayo de 2017

Amigos

Muchos días sin estar por aquí, sí.
El tiempo es un ladrón silencioso que va robando horas, días, amores y alegrías.
Pero luego un día estás con los amigos, y la risa va ganando la partida y vuelve el tiempo de los pies ligeros y del corazón de par en par y todo parece otra vez posible.
La noche vuelve a ser cómplice de palabras llenas de verdad y de sentido y belleza, vuelve el sentimiento de que es posible decir y comprender al otro, de que aún las palabras no están irremisiblemente rotas, que aún es posible entenderos, amigos, latir juntos, cruzar palabras, pensamientos, obras.
Recordad que hubo un tiempo en que hubiéramos querido que todo fuera eterno, sin saber que algún día nos bastaría con una noche como esta, infinita de risas y latidos
Gracias por siempre.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

...Que tenemos que hablar de muchas cosas.

Te vi por primera vez en el vestíbulo de mármol de la Biblioteca, puede que en 1988 o 1989. Ya conocía a Montse Ruiz y un día, al coincidir con ella a la salida te conocí, una sonrisa encantadora y una gran personalidad, vestida en blanco y negro;  a menudo Montse Oliván vestía de blanco y negro o de negro total, como una brujita buena.
Luego estuvimos juntas en Clasificación, y después estuvimos años encontrándonos solo en los pasillos y en la cafetería, y cruzando bromas y comentarios sarcásticos (señorita Rottenmeier, la llamaba yo con cierta sorna por su amor a la disciplina). Hasta que últimamente nos tocó compartir un gran desafío, la ley de depósito legal electrónico, un importante cometido del que nos hicimos cargo para conseguir que la era de Internet no supusiera una nueva edad obscura digital.
Montse llevaba mucho lidiando con la redacción de la ley de depósito legal de materiales no digitales, que después de muchos avatares se había aprobado en julio de 2011. Para ello se había constituido un magnífico grupo de trabajo con bibliotecarios de todas las comunidades autónomas.
Montse lideró ese grupo con gran destreza y sobre todo con gran humanidad. Sin la mas mínima ingenuidad, pero con amabilidad y saber hacer consiguió algo que no es común y menos en este país: una colaboración estrecha y una obra de todos y para todos. 
Esta red, y el conocimiento de ella que tenía Montse, ha sido imprescindible para la buena navegación de la ley digital, que contó además con el equipo de la BNE de archivado de la web y con la experiencia catalana y vasca. (Ver PADICAT y ONDARENET)
Montse estuvo siempre ahí, pura energía e inteligencia, previendo los problemas antes de que se plantearan, siempre pendiente de todos y cada unos de los elementos en juego. Feliz y entusiasta siempre.
Ella supo ponerse el mundo por montera cuando hizo falta y ser al mismo tiempo una persona respetada por todos, sin necesidad de mostrar su fuerza y su autoridad porque eran patentes, cariñosa y amable, dispuesta ayudar siempre que era posible. Alguna vez tuvo que luchar también a cara de perro, pero esa no era la verdadera Montse, medio donostiarra medio catalana, feliz con las plantas y con el mar. 
Te has ido de repente, después de cuatro meses de penosa enfermedad, llevada con toda tu paciencia y acompañada de tu amor y tu compañera, la otra Montse. 
Por siempre te guardaremos en la memoria. Compañera

viernes, 4 de julio de 2014

FASM y los demás que se fueron

Julio no suele ser un mes para nostalgias, ni para echar de menos a los ausentes. Pero este julio es un desastre en su especie, llueve, truena, graniza y sobre todo hace mucho frío.
Y además se me ha ocurrido preguntar por FASM. 
Decían que era mi hermano porque tenía una asimetría parecida en la alineación de los ojos, y además, porque era cascarrabias como yo.
Pero era infinitamente mejor que yo, perfeccionista, amigo de sus amigos, organizado, valiente. Recuerdo un día en que lanzando jabalina (no sé si fui yo, creo que no) "pinchamos" a un sobrino suyo de pocos años, en una Ciudad deportiva de Málaga desierta un medio día de calor. Recuerdo su sangre fría, como entre los dos sujetamos la jabalina y la sacamos, sin derramar una gota de sangre, porque había cogido entero el paquete muscular. Luego fuimos a Carlos Haya, el hospital que lindaba con la Ciudad deportiva y todo salió bien. 
Infinidad de veces hemos tomado hamburguesas y cervezas e infinidad de veces le he visto entrenar fondo solo, sufriendo infinitamente, con el gesto de dolor en la cara y el cuerpo tenso de dolor.
También era un dandy que cuidaba el aspecto personal y la equipación deportiva y una persona que valoraba tanto la amistad que siempre se sentía decepcionado, por uno u otro motivo. 
El me ayudó a comprar mis primeras zapatillas de clavos, azules y de piel vuelta, en la tienda de un amigo (siempre tenía amigos que ayudaban a otros amigos) y he estado en su casa y molestado a su madre algunas veces.
Empiezo a tener el síndrome MPM, que cada vez que pregunta por un intelectual o un escritor, resulta que se ha muerto. FASM se ha muerto, no se cuándo ni por qué, no sé si quiero saberlo. 
Hace poco fue que se me ocurrió preguntar por JdeM, un pintor malagueño que convivió con nosotros en nuestros años comunes de facultad, y resulta que había muerto en el 86, mientras yo estrenaba movida y amores, mi querido Juaco, tan listo y tan cáustico, tan artista y tan interesante. Guardo una postal que grabó para nosotros cuando preparábamos el viaje a Italia, al que no vino, pero que nos ayudó a financiar con una subasta de artistas malagueños de los primeros 70. Fue siempre una persona dulce envuelta en una capa de amargura espuria, y era divertido y genial y por tanto se fue. Este mundo es solo de los muermos, está claro.

Y hace unos meses, quizás un año, se me ocurrió buscar información sobre FA, un jugador de balonmano de Málaga bastante bueno, que durante un verano fue compañero de juergas de mi equipo de balonvolea y de su entrenadora E. Era uno de los hombres más cuadrados que conozco y de piel más obscura y cantaba muy bien, con una garganta de arena. A pesar de que la pareja que yo le conocí era bastante pacífica y dulce, en algún modo debió seguir esa vida excesiva que llevaba y que conocí y amé. Y murió hace también algunos años de un accidente cerebro vascular, si no me equivoco.
Total, que hoy es un día magnífico para recordarlos a todos, para no preguntar por nadie y desear que todos aquellos amigos con los que viví, soñé y amé sigan en este valle de lágrimas por mucho tiempo.
Por lo demás, os quiero igual o más ahora que debo hablar con vosotros de alma a alma.

martes, 20 de mayo de 2014

Finestrat

Este fin de semana he tenido un encuentro con mis compañeros del INEF, en una finca rural en Finepark. El sitio ha resultado magnífico, en una pinada entre montañas y con el mar de Benidorm cerca, pero no es eso de lo que quiero hablar. Quiero hablar del reencuentro con el tiempo en que estudiaba INEF y de mis compañeros y de la nostalgia.
Cuando llegamos Rosa, Paulina, Lola y yo, ya había llegado la avanzadilla y allí estaban Bel y Jesús, los "culpables" del encuentro, junto con el impulso de Conchi. La tarde se fue en abrazos y bromas con Ramón, que sigue teniendo un ingenio afiladísimo y un corazón enorme. Nuestra Marta, Conchi y Juanjo y Lorenzo fueron casi los últimos, excepto Inma e Inés. A la mañana siguiente llegó Aurora y fuimos a buscar a Oscar, que se acercó solo para la paella y para abrazarnos, haciéndose como siempre el duro, nuestro oso particular.
El sábado además de la paella estuvimos disfrutando de la playa, y nos dimos un baño muy divertido con unas olitas estupendas para saltar y reírse.
Por la tarde, la banda de "bailonas" nos hizo una demostración de zumba estupenda y como de costumbre me encantó verlas y me morí de envidia: siempre he soñado con bailar, pero me tropiezo con mis propios pies y solo lo lograré cuando mi cuerpo mortal pierda su torpe carnalidad.
Pero sobre todo, ha sido magnífico saber de ellos, de sus vidas en estos 30 años, de sus alegrías y de sus tristezas, del valor sin medida de algunas (Mami, olé tus narices) y de la lucha de otros con la enfermedad, el desamor o la muerte. De las Lolas, la Mala tan, tan, tan buena, y la Buena, tan calladamente lista e intuitiva. De Mamen y Paulina, cada una con su retoño a cuestas, Abel y Paula y las dos tan fuertes y tan graciosas.Y María Jesús y su risa contagiosa e Inmaculada y su sensibilidad. Y Nieves y su capacidad de estar siempre donde se la necesita y Rosa y su capacidad de dialogar y escuchar
Faltaban muchos, sobre todo chicos. A alguno le hemos perdido la pista (si alguien sabe de Mafalda, que nos cuente por favor), otros no han podido venir (Paco C., Antonio, el otro Oscar y ¿Pilo?) y alguno debía tener el mismo "miedo al reencuentro" que yo. También es verdad que además están los problemas de falta de tiempo, que para mi ya se han terminado y eso es un factor muy importante.
Ha sido un auténtico placer, como dice Matilde, volver al pasado por un rato, recordar anécdotas de todos, de nuestra querida Marta y su capacidad de meterse en líos, de Oscar y Máximo, que ya no está. La gracia de Gabi y su amabilidad, la calma y el seny de nuestro soriano Lorenzo. La bondad infinita de Jesús y su sensibilidad poética (gracias por tú poema, y por dejarme ponerlo) y la chulería de muchos, como sus representantes en la finca Finespark, Juanjo y Ramón.
No os nombro a todos, pero todos estáis en mi corazón y en mi cabeza, dando calor ahora que vuelve el frío. 
--oo0oo--

"la ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas".

LUNA DE MAYO
Te admiro, me embruja tu magia,
en la inocencia guardas tu cordura
y mis ojos embriagas con locura.
Plenitud de presagio es tu adorno,
sencillez y claridad en tu firmamento
y nanas de mis estrellas cantas al sueño.
Bailando en tu noche plena.
Guardas en tu luz pena callada,
tristeza en la alegría que perdiste un día.
Estela de caracolas, agua en el cielo,
acicalada de sal para el mar te quiero. 
Con el beso de la noche, me habla tu silencio.
                                            Jesús Paredes


jueves, 8 de mayo de 2014

Lo que sé de Fernando

Fernando es un hombre feliz, a pesar de que la vida le ha gastado algunas putadas. Su alegría parece un especie de respeto a las tristezas de los otros. Es sociable, le gusta la buena conversación, las bromas, la buena mesa, el arte, la música, y por supuesto la buena bebida, sin descartar las cervecitas.
Hablando una vez con él me dijo una de las claves de su facilidad de conexión, tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
Es catalán, y riojano y de no sé cuantos sitios más. Adora la belleza y es, faltaría más, hedonista. Su trato es más que fácil, relajado; y eso hace que las reuniones que el conduce sean eficientes y, lo que es más difícil, divertidas.
Estos tres últimos años le he tratado mucho y también he descubierto algún "inconveniente" de su carácter: su excesiva paciencia y su compresión de todo lo humano a mi me crispa los nervios, pero es que yo soy una impaciente perenne, con una subjetividad como un piano. 
El punto de chulería también a veces me parece que desmerece la media de sus cualidades, pues la humildad es para mí la guinda en el carácter de los sabios. 
Pero en Fernando se puede confiar plenamente. Aunque sea crítico, nunca deja de ser leal. Y siempre dice las cosas que piensa, independientemente de lo que sus interlocutores quieran oír. En estos tres años de relación muchas, muchísimas veces hemos discutido, me he enfadado y en muchos casos he tenido que darle la razón, y también alguna vez él ha reconocido su error. Pero siempre, siempre nos hemos reído a raudales y yo he tenido siempre su ayuda, espero que el también se haya sentido arropado...
Las mujeres guapas son su debilidad, dice que la belleza es para disfrutarla y eso a veces le entontece un poco, ante una mujer hermosa pierde un poco su gran capacidad crítica. Pero es siempre cariñoso con las personas y solo es distante con quien no se porta bien con los demás o miente.
Es presumido y coqueto y permanece eternamente joven, quizás porque en el fondo sigue manteniendo muchas ilusiones juveniles y un punto de rebeldía. 
Ahora que no no nos veremos tan frecuentemente quiero decirte que ha sido un honor compartir contigo estos años y estas tareas y que creo que lo hemos hecho muy bien, a pesar de que haya quién no opine igual. A pesar de los tiempos convulsos, lo hemos llevado con mucho humor y hemos trabajado mucho y bien.
Gracias, amigo

domingo, 2 de marzo de 2014

Cuando conocí a Ichi

Tengo un compromiso con S., contar cuando conocí a Ichi. Siempre la habíamos llamado Iciar, pero su enorme y estimulante grupo de amigos la llama Ichi, y el nombre tiene cierto regusto a pandilla adolescente y está lleno de ese cariño que despierta ella y que ahora tanto necesita.
Fue, cómo no, en la Biblioteca. Mi vida hace 35 años tiene como principal escenario a esta vieja, querida y reñida amiga.
Ella acababa de aprobar las oposiciones y yo estaba en Automatización, luchando con una migración de más de 3 millones de registros junto con mi equipo de bibliotecarios/héroes. Todo el grupo de nuevos bibliotecarios en prácticas "paseaban" conociendo las distintas unidades, serían entre 5 y 8 personas, entre las que destacaban María e Ichi. Recuerdo que, acuciada por el trabajo infinito y el personal escaso les pregunté por qué no habían querido venir a Automatización y entonces ella, solo sonrisa y ojos en la cara, respondió que no lo habíamos pedido.
Era verdad, no sé quien decidía a donde iban los nuevos funcionarios, pero fuese quien fuese, nosotros no habíamos tenido ni siquiera el tiempo o la tranquilidad suficiente para solicitarlo.
Finalmente Ichi estaba conmigo, pues pasó al Servicio Web y yo a tener la responsabilidad de este. Más de dos años he estado viendo su sonrisa y sobre todos esos ojos que se comen el mundo.
Tienes que sonreír, Ichi, ese tiene que ser tu destino.

sábado, 6 de julio de 2013

Cosas que nunca te dije

Pepa se murió el martes, sin que me enterase, mientras yo disfrutaba de mi último día de jardín y piscina, antes de incorporarme de nuevo a la batalla. Por lo tanto, el título de esta entrada no tiene nada que ver con la película de Isabel Coitxet, que no he visto, sino con cosas que me hubiera gustado hablar con mi amiga, con la que tantas cosas hablé, pero con la me gustaría seguir manteniendo una conversación permanente.


Cuando llegué a la Biblioteca desde Málaga, Pepa estaba en la sección de Publicaciones periódicas, que fue mi primer destino. Eran los primeros tiempos de lo que se ha llamado después la transición y ella, hija de un republicano que se murió esperando que los aliados llegaran a España a derrocar la Dictadura de Franco, era una espécimen algo peculiar entre muchas bibliotecarias con un talante conservador y manifiestamente de derechas. Era el azote de estas señoras y señoritas de buena familia, porque siempre dijo lo que pensaba con absoluta sinceridad y con gran pasión. Y su sentido de la responsabilidad social era imposible de evitar, más que excesivo. Siempre tuvo, además, una vena de locura que la hacía inmune a cualquier tipo de miedo.

Pero también era una persona dedicada intensamente a saborear la vida. Casada con el poeta Jacinto López Gorgé, sin hijos (esta carencia, más para Jacinto que para ella, supuso mucho en sus vidas), su ranking de viajera era inalcanzable. Después de cada viaje volvía llena de historias y de risas, pues de todo lo vivía con una vitalidad infantil y siempre con extrema intensidad. Jacinto había dejado la enseñanza para dedicarse solo a la poesía y sus alrededores (conferencias, antologías, artículos) y entonces aún un funcionario tenía media vida (a partir de las 3 de la tarde). Iban al cine, al teatro, a la ópera, a los conciertos, a cualquier acto cultural o fiesta de intelectuales. Pepa lo veía todo con mente ávida y no solo lo disfrutaba ella sino que nos lo contaba a nosotras, sus compañeras más cercanas de Publicaciones Periódicas, las que desayunábamos con ella.

A mi me prohijó desde el primer momento, quizás por venir del Sur que ella quería tanto, pues vivió en Ceuta, Melilla y Tetuán, más lugares del Norte de África; en Marruecos Jacinto y ella dibujaron a su alrededor un círculo de amigos y poetas que dio lugar a revistas como Ketama y sobre todo a una isla de razón y de belleza entre dos sociedades que se han entendido a menudo a trancas y barrancas.

Jacinto se murió en diciembre de 2008. Aún recuerdo el último día que los vi juntos, uno de principios de verano aquí en Collado, puede que en 2006, no lo recuerdo con exactitud. Pepa estuvo en mi casa destilando la energía de siempre, pero Jacinto se medió adormeció al sol del jardín, como quien se deja acunar por la muerte anticipadamente.

Después de su muerte, Pepa tuvo un bache, las pocas veces que la vimos estaba delgada y llorosa. Yo siempre sentía que debía llamarla y verla más, pero la vida estúpida de trabajo de sol a sol solo dejaba hueco para ese remordimiento, viejo conocido, porque también lo experimenté con la larga enfermedad de mi madre. Siempre dije que Pepa era mi otra madre, la madre biblioteca, la que te enseña a buscar, encontrar y poner en la mano del lector eso que necesita. Y a ella también le fallé.

Pero me llamaron ayer y me contaron su muerte, que parece elegida por su temperamento de genio alegre y hedonista. Trabajó hasta el final en la ordenación del archivo de Jacinto que había donado en 2010 a la Fundación Jorge Guillén de Valladolid, y tras un año de mejora de la salud y del ánimo, pero de mucho trabajo, decidió darse el premio de una estancia en el balneario de Medina del Campo.

Y allí la atajó "la pelona", pero no pudo con su espíritu de acero, con su sangre de alegría inquebrantable. Se fue como vivió, sin miedo y disfrutando. Y se llevó mi remordimiento, porque nada puede impedir esta permanente conversación que ahora nace.

Pepa, recuerdo que me contaste que unos de tu viajes, en una piscina de hotel había un cable suspendido encima del agua y te empeñaste en atravesarla deslizándote por él. Y que al final, lo conseguiste. Sea o no cierto esta anécdota, es la metáfora de tu vida, difícil pero gozosa siempre, y en eso quiero yo seguir tus pasos: nada es difícil con la sonrisa a cuestas.

---ooOoo---

Comentario: La foto que incluyo no hace justicia a una persona llena de vitalidad y de sentido del humor, pero no tenía otra, me la dio M. y es anterior a mi llegada a la Biblioteca. Cuando pueda añadiré otra más acorde.

sábado, 16 de febrero de 2013

Sobre la amistad

La amistad instantánea solo existe en el jardín de infancia, cuando recién estrenamos nueva palabra y vamos preguntando ¿quieres ser mi amigo/a?. Al margen de esto la amistad que te subyuga como un flechazo amoroso es rara. Las cosas se van cocinando poco a poco, más allá de esa empatía inicial. 
Se van forjando así esos sentimientos de hermandad que van brotando a lo lago de los años de enseñanza primaria y secundaría.
Pero es en la adolescencia donde esta creación que es la amistad se convierte en algo que tiene mucha más fuerza que los lazos familiares y que llega a convertirse en algo indefinible, a veces más allá del bien y del mal y que se parece enormemente a una pasión devastadora: son tiempos en que parece que es imposible vivir sin el/los amigo/os, que te parece que nada hay igual a esa comunicación que te parece perfecta y completa.
El tiempo pasa. La lucha por la vida deja de ser el título de una novela de Baroja y se convierte en el argumento casi exclusivo de tus días. Casi, porque están los amigos y sigue existiendo ese maravilloso momento en que sientes que eres capaz de explicar tus sentimientos y entender los de tu interlocutor, y a veces, y pasado un tiempo, casi sin palabras. Y si eres competitiva por naturaleza en todos los aspectos de tu vida, el mejor sentimiento es cuando sientes que has entregado las armas, que no quieres ganar, que la victoria es del otro.Eso es sentirse vivo.
El amigo quiere el bien del otro, y hay enormes ejemplos en la cultura y en la literatura, pero quizás para mi el llanto del pétreo Aquiles a la muerte de Patroclo resume el sentimiento de la amistad de forma perfecta. Así, cuando tus amigos comienzan a morir -¡cuánto echo de menos a L. - se va muriendo algo en nosotros. En mi caso, me siento como si les hubiera fallado, porque como un modo de subir la moral a mis amigos enfermos, siempre dije mis amigos no se morían: mentira podrida, por supuesto.
Pero si hay algo que no soporto es aquella gente que a lo largo de tu vida te ha ido eligiendo para declararte su amigo de forma unilateral, olvidando que en la amistad no existen este tipo de declaraciones y que tampoco hay amistad que no sea recíproca. Quien así se declara tu amigo busca casi con seguridad cualquier otra cosa, y está en cierto modo instrumentalizandote o cosificandote, que es lo más lejano de la amistad que se me ocurre. Un amigo te conoce, sabe cuales son tus cualidades y tus defectos y te acepta como eres, te quiere justo por como eres y te deja ser tú mismo siempre.
Conforme vas envejeciendo te vas encontrando más gente que te elige con esta falsa amistad. Esto te suele hacer tanto daño que llega un momento en que te encuentras dispuesto a desaparecer, a deshacerte en la nada, que no es otra cosa que un mundo sin amigos 

miércoles, 2 de mayo de 2012

El sarcófago de Menkaura

El primero de mayo ha dado un poco más de sí que los días anteriores, a pesar del temible resfriado y los molestos dolores musculares que lo acompañan, pues me ha permitido leer de un tirón la novela de Gonzalo, nuestro compañero de Automatización.
Es una novela muy entretenida en la que se mezclan con bastante acierto realidad y ficción, como Gonzalo pretendía según menciona al final de la obra. Hay mucho de él en esta historia, de su manía obsesiva por la perfección, de su afán de ayudar a todos, y también de su interés por los números y los enigmas. Resulta curioso ver como va entrelazando verdad y ficción y como sus personajes recuerdan a otros de carne y hueso, pero conservan siempre un punto de irrealidad.
Resulta especialmente interesante todo lo que se refiere a la construcción de las pirámide y al desciframiento de claves, así como lo bien informado que está el autor de todo lo que escribe, desde las inmersiones submarinas a la historia de Egipto y a los hallazgos arqueológicos. No es nada que no esté hoy día al alcance de quien quiera buscarlo, lo que resulta encomiable es que alguien tenga todavía deseos de conocer y de saber. Gonzalo es un decidido partidario de la razón y del conocimiento. También aprovecha para romper varias lanzas en favor de la cultura humanística, en favor del patrimonio conjunto de la humanidad, eso que está ahí, tan mezclado con nuestra vida que corre el peligro de desaparecer arrastrado por ella misma.
Es difícil juzgar la obra de alguien a quien conoces y aprecias, pero en el caso de la novela de Gonzalo, es bastante fácil, se trata de una novela muy bien estructurada, que mantiene la atención todo el tiempo y que hace creíble lo que cuenta. Después vendrán otras, y estoy segura que estamos ante un autor de largo aliento. Felicidades, Gonzalo .

domingo, 13 de febrero de 2011

Dicen que la nostalgia ya no es lo que era

Va ser la edad, que se presta a estos ejercicios de nostalgia, pero no puedo dejar de transcribirle a Biatricita sus poemas del año 77, aunque es imposible transmitir también las circunstancias, su hermosa letra de trazo tenue y ligeros lazos. Ni quienes éramos entonces ella o yo. Pero igual se lo debo y lo voy a transcribir de manera precisa, tal como ella lo grabó en mi libreta y en mi memoria huidiza. Son dos " poes", una antigua y otra nueva, según su propia terminología:

una poe antigua:
                        al G.V.

Ya solo te siento en los sueños pobres 
de lo escrito

una poe nueva:     a Marina
Yo sueño querer lo que siento
y tocar la tarde amarilla;
con la palabra bajita,
que ni yo la vea.
Silencio.
Soy inútil y soy mi propia estación

Sigo pensando que a pesar muchos rasgos adolescentes y una cierta negrura impostada por los tiempos tan cutres vividos, eran poesías con cierta belleza. O quizás es solo que a mi me gustan, y me traen recuerdos de otro tiempo lleno de futuro.
Junto a estas poesías hay otro poema escrito por Rafael, del cual solo recuerdo que era amigo de nuestro amigo común Joaquín y que estaba haciendo el servicio militar (esto se deduce también del propio texto del poema). Creo que lo escribió en la casa de Joaquín, en el Palo, cerca de la playa...
Era el dominio de la amistad, con mucho tiempo libre y muchos sueños por compartir, y probablemente con mucha tontería, pero aún así se añoran esos años en los que quedaba tanta incógnitas por desvelar.
Luego, la vida las va desvelando y, la verdad, no era para tanto.

sábado, 30 de enero de 2010

Libros, trabajo, trabajo y más trabajo y mi amiga P.

Hace mucho que no escribo, y mientras tanto he leído varios libros, uno de Lindsay Davis, Ver Delfos y morir, una novela policíaca del detective Falco, que además parodia los circuitos turísticos; otra la estoy leyendo aún, Rosas de piedra de Julio Llamazares, que se puede considerar una secuela de la lectura de Los pilares de la tierra, y también Leer Lolita en Teheran, de Azar Nafisi, una novela sobre la vida en Irán con el régimen de Jomeini, que muchos consideran poco interesante pero que finalmente a mi me ha gustado bastante.
Ahora, además de Rosas de piedra, estoy leyendo en inglés The New York trilogy  de Paul Auster y una antigua de Mankell, Los perros de Riga. Me olvidaba también de otra novela policíaca de una autora alemana,  Gisa Klönne, Aguas heladas, cuya trama me resultó muy envolvente y que sin embargo una vez terminada me pareció bastante inverosímil. Hay novelas así, difíciles de creer cuando cede la pasión que te hace leer sin tregua,  en este caso aunque su trama sea algo difícil de creer la obra tiene algunos aciertos, como la descripción de la dependencia de un niño que sufre acoso escolar de otro que le ayuda y se convierte en su tabla de salvación, o de como el sentido de culpa nos inunda a todos en nuestras relaciones familiares o con los amigos, especialmente si ya son mayores, a causa de lo absorbente que es nuestro trabajo.
No hay libro que no nos sirva para algo, en uno u otro sentido. Incluso los que no están del todo conseguidos, a veces consiguen agarrarte y sumergirte en su mundo no muy creíble. El de Lolita me ha permitido ver algunos clásicos de la literatura desde otra óptica y el de Lindsay Davis, además de su especial sentido del humor, me ha permitido disfrutar de la especial complicidad, amor y respeto que existe entre Falco y su esposa. Con Rosas de piedra aprendo cosas o las recuerdo, de historia de las catedrales y del país en general. Del de Mankell, a pesar de que estoy ya un poco cansada de Kurt Wallander, también me está proporcionando buenos momentos, cuando consigo leer, ya en la cama y bastante cansada.
Porque el año ha empezado con un montón de trabajo, no sé si porque cada vez somo menos (JL se fue a Presidencia, D. se ha cambiado a Informática) o porque nos puede la ambición de llevar a cabo cada vez más proyectos, muchos de ellos tan interesantes que es difícil aparcarlos. Ahora que parece que vamos a trabajar un poco más antes de jubilarnos, hay mucha gente muy enfadada, pero yo realmente no sé si lo estoy, el trabajo sólo me cansa cuando algo no sale bien.
Pero sí es verdad es que el trabajo no me deja tiempo para muchas otras cosas que quiero hacer, y entre ellas estar con los amigos, llamarlos o estar más al tanto de sus vidas. Ayer vino a vernos P., nuestra compañera jubilada, casada con un poeta que falleció en diciembre de 2008 y cuya actividad no decae a pesar de que ella dice que está mayor (una joven colaboradora la llamó "vampiro energético" y a ella le hacia mucha gracia).
Estuvimos con ella alrededor de una hora y nos contó que había pasado la Nochebuena sola sin que nos enteráramos sus amigos... No sé su hubiéramos podido evitarlo, a veces es difícil combinar todos los elementos, pero al menos si lo hubiéramos sabido podríamos haberla llamado, charlado con ella. Aunque su charla es interesante, también es verdad que es interminable, parece que para ella no importa el tiempo. Nos regaló a M. a mi la obra que ha editado la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma de Melilla con las poesías de su marido, una obra muy hermosa, con fotos y manuscritos. De vuelta a casa en el tren venía leyendo sus poemas, algunos ya los conocía, y disfrutando del rostro inalterable de Jacinto, siempre el mismo desde que era un niño hasta la cercanía de su muerte y recordando que P. decía de él que era "Oro de ley". Ojalá alguien diga de mí algo semejante, aunque sea después de muerta.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Adiós a un buen compañero

Me retaste a que escribiera sobre ti en mi blog, y soy de una generación con un punto de competitividad y con el propósito vital de no eludir ningún reto.
El primer día después de tu partida supongo que ha sido peor para MJ, L, A y F, y aun así yo te he echado de menos un montón, y eso que trabajo no nos ha faltado, como sabes. Supongo que a tí te habrá pasado lo mismo, porque hemos pasado juntos unos tres años ¿no? muy intensos.
Ya no te voy a halagar más los oídos, como tu dices "irse es como morirse, todo el mundo dice: ¡con lo bueno que era!". Pero sí quiero resaltar una vez más tu buen carácter, quizás porque yo carezco de él. Eres buen compañero incluso para los jefes y eso no es frecuente. Ahora sí, siempre les llevas la contraria, quizás solo por una cuestión de higiene mental, que no está nada mal.
Voy a terminar mandándote un enlace que creo que te gustará a la serie The Wire, que tú me diste a conocer y que ahora sigo bastante de cerca. Me encanta el tema musical Down in the hole, puedes oírlo en este enlace de la Wikipedia
Y de postre el Viatge a Ítaca
Bon viatge pels guerrers que al seu poble són fidels.
Afavoreixi el déu dels vents,
el velam del seu vaixell.
I malgrat llur vell combat,
tinguin plaer dels cossos més amants.
Omplin xarxes de volguts estels,
plens d'aventures, plens de coneixença.
Bon viatge pels guerrers, si al seu poble són fidels.
Que el velam del seu vaixell,
afavoreixi el déu dels vents.
I malgrat llur vell combat,
l'amor ompli el seu cor generós
trobin els camins dels vells anhels,
plens d'aventures, plens de coneixences.
I malgrat llur vell combat
tinguin plaer dels cosos més amants.
Omplin xarxes de volguts anhels,
plens d'aventures i de coneixences.

Ya sabes, te esperamos, "plens d'aventures, plens de coneixença".

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mis compis de desayuno

Desde hace treinta años, todos los días laborables he desayunado con tres compañeras de trabajo que en un principio estaban en la misma unidad funcional, la que procesaba las publicaciones periódicas, pero que tras los primeros ocho años estaban en departamentos diferentes. Ahora dos de ellas se jubilan y me dejan sóla con M. Ya antes se jubiló P., a la que siempre me sentí muy ligada y que me enseñó mucho no solo de bibliotecas, sino de la vida en general y en especial del entusiasmo y de la alegría de vivir. Más tarde se incorporó R., que ahora también se jubila. Cuando pienso en como se generaron estos grupos cambiantes, recuerdo el término afinidades selectivas y me pregunto si esto definirá nuestro conjunto disjunto: somos todas tan diferentes y sin embargo hemos continuado juntas durante tanto tiempo que a veces resulta difícil de entender.
Las dos se van contentas de hacerlo, porque han trabajado duro y no han obtenido muchas satisfacciones de este trabajo, ni en recompensa efectiva ni en reconocimiento de ningún tipo. La administración es así, desperdicia muchos buenos individuos con su manera supuestamente igualitaria de recompensar. Yo creo que con un empresario inteligente, M. y R. las compañeras que se van hubieran obtenido muchísima mejor posición y reconocimiento, pues cada una de ellas tiene una de esas cualidades imprescindibles en el trabajo: la meticulosidad y la organización del trabajo, el sentido práctico o la actitud de colaboración y ayuda, etc.
Sin embargo, se han desaprovecharon sólo en parte estos talentos, porque ellas han seguido haciendo bien la parte del trabajo que les correspondía y también han representado un papel importante en la institución, resolviendo gran cantidad de problemas que ahora ya no lo son.
Para mi han sido las amigas con las que contrastaba mis informaciones sobre el trabajo y sobre el mundo en general y con las que aprendía a exponer opiniones diferentes. Pero básicamente han sido buena gente que me ha soportado (mi impaciencia, mis ganas permanentes de correr, mis malos rollos).
Han sido muchos años de oírnos, de esperarnos, de no coincidir, de despedirnos para las vacaciones o de contarnos las tristezas. Estoy segura de que nos seguiremos viendo, aunque no sea en todos los desayunos.

domingo, 23 de marzo de 2008

Tiempo de despedidas

No sé que tienen estos días, que resultan propicios a las despedidas. M. no ha tenido más remedio que despedirse en estas fechas, como siempre su vida está sometida a tantas otra vidas: antes su marido y siempre sus hijos.
Pero ahora los demás solo han influido en cuestiones superfluas, es ella la que hace su elección principal, se casa a los 50, porque ella lo ha decidido y elegido, aunque a algunos les moleste.
A todos tus amigos nos da pena que te vayas, y no digamos a tu nieta postiza P., pero los que te queremos de verdad estamos tan contentos de que tu vida vuelva a empezar, de que te devuelva alguna de las muchas copas que has pagado sin beberte, que nos tragamos nuestra nostalgia y solo queremos que sepas que aquí nos tendrás siempre para lo que quieras.
Allí, en tu nueva casa, hace más bueno, aunque no tanto como en el México donde naciste, y seguro tendrás la suerte que te mereces, y trabajarás en lo que quieras, sin el agobio de sacar a tus hijos adelante o de pagar las cuentas de la casa.
Vendrás a ver tus nietos, el de verdad y la postiza, y seguro nos vemos en junio o antes. Solo falta darte las gracias por tu ayuda durante estos años. Muchas gracias y mucha suerte

domingo, 16 de marzo de 2008

Recordando a Conchi


El 8 de marzo es el Día de la mujer trabajadora, uno de esas fechas inventadas para seguir sin valorar algo que no tiene precio, el trabajo de la mitad de la humanidad. El que se tratase de una mentira no impedía a Conchi traernos cada año, a quienes consideraba sus amigas, un clavel rojo.
Este año, el viernes 7, no se quien, supongo que la dirección, decidió regalarnos a todos un clavel rojo y por la mañana nos recibieron nuestras "azafatas" con claveles para todos, sin importar el género.
Para mi, fue como si Conchi volviera con nosotros, a pesar de la muerte injusta y de los tres ¿o cuatro? años que hace que nos falta. En este universo de olvido e inmediatez, es bueno recordar a quienes nos dejaron, porque un día tampoco nosotros estaremos más que en el recuerdo de quienes nos quisieron.
Frente a tantas amistades que te eligen y te exigen no se sabe qué (que estés a la altura de lo que imaginaron sobre ti, supongo), Conchi tenía un modo especial de no pedir nada y ofrecer siempre algo, con ella siempre encontrabas una palabra de aliento y de ánimo. Es la forma más inmensa e inmediata de amistad, eso y el recuerdo.
Amistad, nada menos...

martes, 16 de octubre de 2007

Siempre hay amigos

Es casi noviembre, el mes más deprimente del año, y coincide que es una época de continuos cambios, a velocidades vertiginosas, que no dejan tomar la debida distancia para comprender los progresos innegables. Estamos en un momento de cambio y, como sucede siempre en estos casos, parece que nos falta cualquier tipo de apoyo. Además, nuestro papel está en medio de dos fuerzas encontradas, las de la inercia que mueve siempre a instituciones tan grandes como la nuestra y la fuerza del mercado que domina a las empresas y vuelve cualquier negociación un asunto muy árido.
M.J. duda de la efectividad de su trabajo, y no es de extrañar, porque dudamos todos. Dado su carácter íntegro y poco dado a las componendas, esta duda se atraviesa en toda su vida y se encuentra imponente, triste y sin ánimos para enfrentarse al día día, que es ahora una auténtica lucha. Desconfía de si misma y de sus virtudes innegables (su laboriosidad, su amabilidad, su disponibilidad permanente) y se encierra en si misma. Pero están los amigos. No todos, pero sí los buenos.
Ella nos ha cultivado, ha oído nuestras cuitas, nos ha hecho favores e incluso a veces nos ha regañado, aunque siempre con cariño. Nos ha cuidado y siempre seremos su capital, tiene que saber que siempre podrá contar con nosotros.
Ríete del mundo, tienes amigos.