lunes, 28 de mayo de 2007

No te he dicho grandes cosas...

Yo he elegido estar contigo hace ya 20 años, y aunque a veces sea un poco bruja, quiero que sepas que no me arrepiento. Hemos unidos nuestras neuras y también nuestras alegrías, hasta el punto que a veces no sé distinguir las tuyas de las mías.
A veces no es fácil aguantarme. Es cuando me inunda la pena negra o cuando la tensión acumulada me revuelve contra mi misma, y contra ti también, que eres parte de mi.
Cuando te quejas de que no estoy nunca contigo tienes en parte razón, aunque sólo a medias. Siempre estás conmigo, especialmente cuando intento hacer bien las cosas para poder enseñártelas: soy como nuestra gata, que nos trae de vez en cuando algún trofeo de caza para que la felicitemos.
Es cierto que yo siempre he tenido mi territorio - quizás porque procedo de una familia enorme donde era imprescindible mantener tus fronteras - pero también que nuestra mejor virtud ha sido siempre estar a gusto leyendo juntos cada uno nuestro libro.
Como otros, este tiempo difícil pasará. Es también un desafío y una oportunidad que estoy segura que te enorgullece que acepte.
Cuando pase el tiempo, como siempre, estaremos satisfechos de haber estado el uno al lado del otro, como dos viejos amantes y compañeros.
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