Mostrando entradas con la etiqueta maldad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maldad. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de marzo de 2012

Dos cuchillos...

Ya hablé en otro post de Fernando Merlo y de su poema Dos cuchillos que fue interpretado por Aguaviva, aunque nunca os copié el poema, que es tan sencillo como son los grandes poemas:


Dos cuchillos en mi pecho,
uno blanco y otro negro.
¡Ayúdame!
Que el blanco se está muriendo...


Para mi ese poema ha sido siempre la representación de la lucha entre el bien y el mal en nuestro interior. Y una petición desesperada de ayuda para defender la bondad frente a la fuerza y el poderío de lo obscuro. En estos días en que parece que nos adentramos en una nueva edad obscura, este poema cobra múltiples significados y su mensaje se hace omnipresente.
Cuando el ambiente es gris, mezquino y morne, nuestro yo se empequeñece y se desmandan las pasiones mas miserables y raquíticas. Ahora que me hago algo más que mayor, me asusta convertirme en una persona preocupada por cosas nimias, triste, violenta y amarga. 
Pero la única posibilidad es luchar contra ello, refugiarse en la música de las palabras, cuidar y mimar los sueños y disfrutar de las cosas hermosas: libros, música, la aventura de pensar y descubrir la verdad. E imaginar cómo resolver nuestro futuro

viernes, 31 de diciembre de 2010

Fin de año lector

Acabo de terminar un libro muy discutido, El cementerio de Praga, de Umberto Eco. Es un libro inquietante, su personaje es un malvado "de libro", pero sobre todo es la materialización de sentimientos de odio a lo diferente que, desgraciadamente, son tan frecuentes entre nosotros los humanos. Este odio a lo diferente se materializa en el odio a los judíos, una tradición vergonzante en la que todos los países hemos incurrido. 
Es una novela desasosegante, por eso mismo, además de por su estructura y por un desdoblamiento de la personalidad del protagonista y ha despertado un sin fin de reacciones adversas en la Iglesia. Para muchos es un elogio del mal, pero para mi es una muestra más de la delgada línea que separa a éste del bien; a veces pienso que el mal es un asunto de medida y otras que el mal es un espejo deformado del bien...
No la considero tan buena obra como otras de Eco, pero lo mejor es que nos pone enfrente de nuestros fantasmas más temidos, solo por eso me alegro de haberla leído.
La semana pasada terminé Travesuras de niña mala, me parece una novela entretenida que refleja el dominio total que a veces se produce en las relaciones amorosas, con un amante rendido que sufre las tropelías de "la niña mala". Este dominio se mantiene en términos humanos, pero a la niña mala le toca sufrir una tiranía más brutal, la de su misterioso amante japones. Además de la propia tiranía de entender el amor como forma de obtener privilegios, que la lleva a la ruina total.
En ambos libros está el mal, como agazapado y dispuesto a saltar a la palestra. Pero sigo pensando que compensa hacer el bien, ojala se pueda transmitir esa idea en esta Noche Vieja del 2010 para todos los días del nuevo, a estrenar, 2011. Felicidad para todos

viernes, 5 de noviembre de 2010

Los demonios de Berlín

Últimamente me da la impresión de que no me explico bien y como eso a veces me crea algunos problemas, intento remediarlo, midiendo mis palabras algo más (soy un poco impulsiva) y tratando de explicar cosas complejas. Por eso voy a tratar de explicar por qué me ha gustado un libro que tenía bastante papeletas para que me hubiera producido un tedio tremendo. El libro se llama Los demonios de Berlín, de un autor que hasta ahora no conocía, Ignacio del Valle.
Entre los elementos que pudieran haber hecho que no me gustara están la tremenda presencia de los horrores de una guerra brutal, la 2ª Guerra Mundial, y del nazismo. Y la descripción de armas, batallas, la lucha entre las calles de Berlín, con el sufrimiento de la gente inundándolo todo... No sé si es por haber visto en casa mucha literatura militar, sobre táctica y sobre armamento, pero el tema me resulta muy árido. Lo cierto es que este autor hace que digieras las más tremebundas escaramuzas entre tanques, bombas y diverso armamento, sumergidos en la acción más trepidante
Pero es también una novela sobre la duda, contra el nihilismo y con un profundo sentido de la necesidad de una moral que busque lo mejor de los hombres, en lugar de sacar de ellos lo más obscuro y perverso. En cierto modo me recuerda las novelas de Ben Pastor y a su personaje el comandante Martín Bora, aun cuando del Valle filosofa sobre la condición humana con mayor profundidad y sus obras se desarrollan en escenarios más extremos, en este caso el Berlín en el que se termina la guerra y en el que luchan alemanes, rusos, americanos.
En toda la novela ondea un sentimiento casi religioso sobre la maldad, sobre como esta se va forjando y anegándolo todo. Creo que hay una película reciente que narra los años previos al auge del nazismo, encontrando en ellos una veta escondida de maldad que se materializó en los años del III Reich y que al parecer es sobrecogedora. La religiones tienen una idea positiva del bien y a su alrededor articulan su discurso, pero si hay algo que perdure, que tengas los adoradores más fieles y de la que estemos todos cercanos, esa es "la religión" del mal. Ese mal que en algunos momentos cruciales se respira y hace difícil resistirse y seguir sintiendo la pasión del bien.
En resumidas cuentas, se me ha abierto el apetito para leer más obras de este autor, que una entrevista al final de la edición de bolsillo recuerda a los que reniegan de los bestsellers que muchas obras clásicas fueron en su día bestsellers: entre otros y de forma muy notoria, el Quijote.