sábado, 19 de mayo de 2007

Siempre bibliotecas

Las bibliotecas son para todos: esa es una verdad evidente y casi tautológica. Pero la simple repetición de este discurso o lema no hace que estos objetivos se cumplan. Hacer que una gran biblioteca sea útil y aproveche eficientemente sus tesoros es, siento tener que decirlo, un trabajo arduo.
Este trabajo implica conocer unas técnicas tradicionales, toda la batería de iniciativas normalizadoras y una actitud abierta frente a las innovaciones, para adaptarlas a las viejas rutinas. Y pasar todo ello por el filtro del sentido común y la simplificación. Pero igual: el mero discurso simplificador no sirve sin más. Cuesta mucho simplificar (parafraseando a Picasso que decía Cuesta mucho tiempo llegar a ser joven) y sobre todo es difícil simplificar partiendo de la nada, hay que partir de lo existente. Incluso para ser iconoclasta hay que conocer la tradición.
Hablar de la correa de trasmisión que comunica el pasado con el futuro es un poco cursi, pero puede ser una imagen que nos ayude a enterdernos. Los bibliotecarios de hoy somos unos esquizofrénicos divididos entre el amor por el futuro y el pasado. Y que sigamos así
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