domingo, 6 de mayo de 2007

Varios tragos es la vida, un solo trago la muerte


Eso digo Miguel Hernández y se interpreta como "varios malos tragos es la vida, un solo mal trago la muerte". Pero quizás el poeta no quería aludir a lo negativo, sino unicamente a la cantidad o incluso a la variedad, que es lo que caracteriza a la vida: su variedad y multiplicidad. La vida, para que sea considerada una vida auténtica y que merece la pena vivirse, tiene que estar llena de cosas diferentes, de trabajo y de juego, de risa y de llanto, de saber y de estudio, que es no saber y querer evitarlo. También es certeza y misterio, como demuestra la mirada de mi gata.


El domingo es un día para pasear, para leer, para estar con los amigos, o por lo menos para hablar con ellos, para replantearse el trabajo de la semana siguiente e incluso las actitudes personales.
Como cualquier parántesis, produce la ilusión de que todo puede mejorar a partir del lunes próximo, que seremos capaces de tomar las riendas de nuestra vida y conseguiremos librarnos de todo aquello que nos impide llevar una vida humana.
Es de nuevo un optimismo voluntarista que se suele enfrentar el lunes a una realidad muy dura y casi de realismo "sucio". Pero bueno, usaremos de nuevo al mismo poeta para sonreir con la alegre tristeza del olivo.
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