domingo, 23 de marzo de 2008

Tiempo de despedidas

No sé que tienen estos días, que resultan propicios a las despedidas. M. no ha tenido más remedio que despedirse en estas fechas, como siempre su vida está sometida a tantas otra vidas: antes su marido y siempre sus hijos.
Pero ahora los demás solo han influido en cuestiones superfluas, es ella la que hace su elección principal, se casa a los 50, porque ella lo ha decidido y elegido, aunque a algunos les moleste.
A todos tus amigos nos da pena que te vayas, y no digamos a tu nieta postiza P., pero los que te queremos de verdad estamos tan contentos de que tu vida vuelva a empezar, de que te devuelva alguna de las muchas copas que has pagado sin beberte, que nos tragamos nuestra nostalgia y solo queremos que sepas que aquí nos tendrás siempre para lo que quieras.
Allí, en tu nueva casa, hace más bueno, aunque no tanto como en el México donde naciste, y seguro tendrás la suerte que te mereces, y trabajarás en lo que quieras, sin el agobio de sacar a tus hijos adelante o de pagar las cuentas de la casa.
Vendrás a ver tus nietos, el de verdad y la postiza, y seguro nos vemos en junio o antes. Solo falta darte las gracias por tu ayuda durante estos años. Muchas gracias y mucha suerte
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