viernes, 4 de julio de 2014

FASM y los demás que se fueron

Julio no suele ser un mes para nostalgias, ni para echar de menos a los ausentes. Pero este julio es un desastre en su especie, llueve, truena, graniza y sobre todo hace mucho frío.
Y además se me ha ocurrido preguntar por FASM. 
Decían que era mi hermano porque tenía una asimetría parecida en la alineación de los ojos, y además, porque era cascarrabias como yo.
Pero era infinitamente mejor que yo, perfeccionista, amigo de sus amigos, organizado, valiente. Recuerdo un día en que lanzando jabalina (no sé si fui yo, creo que no) "pinchamos" a un sobrino suyo de pocos años, en una Ciudad deportiva de Málaga desierta un medio día de calor. Recuerdo su sangre fría, como entre los dos sujetamos la jabalina y la sacamos, sin derramar una gota de sangre, porque había cogido entero el paquete muscular. Luego fuimos a Carlos Haya, el hospital que lindaba con la Ciudad deportiva y todo salió bien. 
Infinidad de veces hemos tomado hamburguesas y cervezas e infinidad de veces le he visto entrenar fondo solo, sufriendo infinitamente, con el gesto de dolor en la cara y el cuerpo tenso de dolor.
También era un dandy que cuidaba el aspecto personal y la equipación deportiva y una persona que valoraba tanto la amistad que siempre se sentía decepcionado, por uno u otro motivo. 
El me ayudó a comprar mis primeras zapatillas de clavos, azules y de piel vuelta, en la tienda de un amigo (siempre tenía amigos que ayudaban a otros amigos) y he estado en su casa y molestado a su madre algunas veces.
Empiezo a tener el síndrome MPM, que cada vez que pregunta por un intelectual o un escritor, resulta que se ha muerto. FASM se ha muerto, no se cuándo ni por qué, no sé si quiero saberlo. 
Hace poco fue que se me ocurrió preguntar por JdeM, un pintor malagueño que convivió con nosotros en nuestros años comunes de facultad, y resulta que había muerto en el 86, mientras yo estrenaba movida y amores, mi querido Juaco, tan listo y tan cáustico, tan artista y tan interesante. Guardo una postal que grabó para nosotros cuando preparábamos el viaje a Italia, al que no vino, pero que nos ayudó a financiar con una subasta de artistas malagueños de los primeros 70. Fue siempre una persona dulce envuelta en una capa de amargura espuria, y era divertido y genial y por tanto se fue. Este mundo es solo de los muermos, está claro.

Y hace unos meses, quizás un año, se me ocurrió buscar información sobre FA, un jugador de balonmano de Málaga bastante bueno, que durante un verano fue compañero de juergas de mi equipo de balonvolea y de su entrenadora E. Era uno de los hombres más cuadrados que conozco y de piel más obscura y cantaba muy bien, con una garganta de arena. A pesar de que la pareja que yo le conocí era bastante pacífica y dulce, en algún modo debió seguir esa vida excesiva que llevaba y que conocí y amé. Y murió hace también algunos años de un accidente cerebro vascular, si no me equivoco.
Total, que hoy es un día magnífico para recordarlos a todos, para no preguntar por nadie y desear que todos aquellos amigos con los que viví, soñé y amé sigan en este valle de lágrimas por mucho tiempo.
Por lo demás, os quiero igual o más ahora que debo hablar con vosotros de alma a alma.

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