miércoles, 2 de mayo de 2012

El sarcófago de Menkaura

El primero de mayo ha dado un poco más de sí que los días anteriores, a pesar del temible resfriado y los molestos dolores musculares que lo acompañan, pues me ha permitido leer de un tirón la novela de Gonzalo, nuestro compañero de Automatización.
Es una novela muy entretenida en la que se mezclan con bastante acierto realidad y ficción, como Gonzalo pretendía según menciona al final de la obra. Hay mucho de él en esta historia, de su manía obsesiva por la perfección, de su afán de ayudar a todos, y también de su interés por los números y los enigmas. Resulta curioso ver como va entrelazando verdad y ficción y como sus personajes recuerdan a otros de carne y hueso, pero conservan siempre un punto de irrealidad.
Resulta especialmente interesante todo lo que se refiere a la construcción de las pirámide y al desciframiento de claves, así como lo bien informado que está el autor de todo lo que escribe, desde las inmersiones submarinas a la historia de Egipto y a los hallazgos arqueológicos. No es nada que no esté hoy día al alcance de quien quiera buscarlo, lo que resulta encomiable es que alguien tenga todavía deseos de conocer y de saber. Gonzalo es un decidido partidario de la razón y del conocimiento. También aprovecha para romper varias lanzas en favor de la cultura humanística, en favor del patrimonio conjunto de la humanidad, eso que está ahí, tan mezclado con nuestra vida que corre el peligro de desaparecer arrastrado por ella misma.
Es difícil juzgar la obra de alguien a quien conoces y aprecias, pero en el caso de la novela de Gonzalo, es bastante fácil, se trata de una novela muy bien estructurada, que mantiene la atención todo el tiempo y que hace creíble lo que cuenta. Después vendrán otras, y estoy segura que estamos ante un autor de largo aliento. Felicidades, Gonzalo .
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