jueves, 8 de mayo de 2014

Lo que sé de Fernando

Fernando es un hombre feliz, a pesar de que la vida le ha gastado algunas putadas. Su alegría parece un especie de respeto a las tristezas de los otros. Es sociable, le gusta la buena conversación, las bromas, la buena mesa, el arte, la música, y por supuesto la buena bebida, sin descartar las cervecitas.
Hablando una vez con él me dijo una de las claves de su facilidad de conexión, tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
Es catalán, y riojano y de no sé cuantos sitios más. Adora la belleza y es, faltaría más, hedonista. Su trato es más que fácil, relajado; y eso hace que las reuniones que el conduce sean eficientes y, lo que es más difícil, divertidas.
Estos tres últimos años le he tratado mucho y también he descubierto algún "inconveniente" de su carácter: su excesiva paciencia y su compresión de todo lo humano a mi me crispa los nervios, pero es que yo soy una impaciente perenne, con una subjetividad como un piano. 
El punto de chulería también a veces me parece que desmerece la media de sus cualidades, pues la humildad es para mí la guinda en el carácter de los sabios. 
Pero en Fernando se puede confiar plenamente. Aunque sea crítico, nunca deja de ser leal. Y siempre dice las cosas que piensa, independientemente de lo que sus interlocutores quieran oír. En estos tres años de relación muchas, muchísimas veces hemos discutido, me he enfadado y en muchos casos he tenido que darle la razón, y también alguna vez él ha reconocido su error. Pero siempre, siempre nos hemos reído a raudales y yo he tenido siempre su ayuda, espero que el también se haya sentido arropado...
Las mujeres guapas son su debilidad, dice que la belleza es para disfrutarla y eso a veces le entontece un poco, ante una mujer hermosa pierde un poco su gran capacidad crítica. Pero es siempre cariñoso con las personas y solo es distante con quien no se porta bien con los demás o miente.
Es presumido y coqueto y permanece eternamente joven, quizás porque en el fondo sigue manteniendo muchas ilusiones juveniles y un punto de rebeldía. 
Ahora que no no nos veremos tan frecuentemente quiero decirte que ha sido un honor compartir contigo estos años y estas tareas y que creo que lo hemos hecho muy bien, a pesar de que haya quién no opine igual. A pesar de los tiempos convulsos, lo hemos llevado con mucho humor y hemos trabajado mucho y bien.
Gracias, amigo

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