martes, 16 de octubre de 2007

Siempre hay amigos

Es casi noviembre, el mes más deprimente del año, y coincide que es una época de continuos cambios, a velocidades vertiginosas, que no dejan tomar la debida distancia para comprender los progresos innegables. Estamos en un momento de cambio y, como sucede siempre en estos casos, parece que nos falta cualquier tipo de apoyo. Además, nuestro papel está en medio de dos fuerzas encontradas, las de la inercia que mueve siempre a instituciones tan grandes como la nuestra y la fuerza del mercado que domina a las empresas y vuelve cualquier negociación un asunto muy árido.
M.J. duda de la efectividad de su trabajo, y no es de extrañar, porque dudamos todos. Dado su carácter íntegro y poco dado a las componendas, esta duda se atraviesa en toda su vida y se encuentra imponente, triste y sin ánimos para enfrentarse al día día, que es ahora una auténtica lucha. Desconfía de si misma y de sus virtudes innegables (su laboriosidad, su amabilidad, su disponibilidad permanente) y se encierra en si misma. Pero están los amigos. No todos, pero sí los buenos.
Ella nos ha cultivado, ha oído nuestras cuitas, nos ha hecho favores e incluso a veces nos ha regañado, aunque siempre con cariño. Nos ha cuidado y siempre seremos su capital, tiene que saber que siempre podrá contar con nosotros.
Ríete del mundo, tienes amigos.
Publicar un comentario