lunes, 20 de agosto de 2007

Contra el fanatismo

E., como lo prometido es deuda, aquí va mi comentario sobre la obrita de Amos Oz que me has dejado, Contra el fanatismo. Se trata de una recopilación de tres artículos periodísticos, que aunque centrados en temas diferentes inciden sobre la necesidad de resistirse al fanatismo y en concreto, de resolver situaciones como la palestino-israelí. Este autor, más que caracterizar una vez más el fanatismo (¡se ha hecho ya tantas veces!) argumenta sobre la forma de combatirlo, mencionando como medios para ello el sentido del humor, la capacidad de ponerse en lugar de otro, el sentido práctico para llegar a un acuerdo que evite la destrucción y la muerte.
El autor menciona que en la ciudad de su niñez, Jerusalén, todo el mundo tiene una fórmula mágica de resolución del conflicto, algunas algo bestiales; pero que al mismo tiempo el instinto polemizador puede ayudar a ver las cosas desde distintos puntos de vista.
También menciona que su posición como escritor, siempre dispuesto a tratar de comprender vidas distintas a la propia, le ha llevado a su militancia en Paz Ahora y, como menciona con bastante humor, a obtener el estatuto de traidor por parte de ambos bandos.
Sostiene que Europa, esa Europa a la que los viejos judíos tanto aman y que es su referente más preciado, siempre está tratando de establecer la prevalencia de las razones morales de los litigantes, es decir, que necesita saber siempre quiénes son los buenos. En su opinión, y creo que yo opino lo mismo, lo importante es llegar a un acuerdo que permita convivir aunque sea con dificultades, como dice él primero sin amor -dice que se trata de un divorcio -, que luego ya llegará el tiempo de tomar café y compartir vivencias y comunicación.
Bueno, compi, espero que estés satisfecho de mi comentario, si no es así, tienes derecho de réplica.
Hoy termino dando la gracias a muchos compañeros bibliotecarios que muestran un espíritu de colaboración admirable y especialmente a P. y a R., que siempre están dispuestos a ayudar, incluso con peligro para su integridad física. P., tu bondad, tu profesionalidad y tu buen carácter han sido siempre para mi admirables y envidiables. Me alegro mucho de que seas mi compañera, y te agradezco que seas como eres. Te regalo foto de mi jardín
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