viernes, 20 de junio de 2008

Los argumentos de Paloma

Según había prometido voy a transcribiros las ideas sobre la gramática de Paloma, personaje de la novela La elegancia del erizo:

Yo en cambio creo que la gramática es una vía de acceso a la belleza. Cuando hablas, lees o escribes, sabes muy bien si has hecho una frase bonita, o si estás leyendo una. Eres capaz de reconocer una expresión elegante o un buen estilo. Pero cuando se estudia gramática, se accede a otra dimensión de la belleza de la lengua. Hacer gramática es observar las entrañas de la lengua, ver cómo está hecha por dentro, verla desnuda, por así decirlo. Y eso es lo maravilloso, porque te dices: «Pero ¡qué bonita es por dentro, qué bien formada!», «!Qué sólida, qué ingeniosa, qué rica, qué sutil!». Para mí, sólo saber que hay varias naturalezas de palabras y que hay que conocerlas para poder utilizarlas y para estar al tanto de sus posibles compatibilidades, hace que me sienta como en éxtasis. Me parece, por ejemplo, que no hay nada más bello que la idea básica de la lengua, a saber: que hay nombres y verbos. Sabiendo esto, es como si ya te hubieran enunciado la esencia de todo. Es maravilloso, ¿no? Hay nombres, verbos...

Se trata de una novela interesante, que narra la historia de dos mujeres muy inteligentes que se esconden, Renée y la ya citada Paloma. La autora parece estar de acuerdo con la idea de Mar, que opina que la gente mala suele ser también tonta. No sé si estoy de acuerdo con ella, pero lo que si es cierto que para mi la maldad tiene algo de falta de inteligencia. Y que la mezquindad inherente a la maldad tiene un regusto a simplonería y memez.
Esta novela, como ya señalé está escrita por una francesa de aspecto bibliotecario. En España tenemos una (o más supongo) narradora bibliotecaria, Nuría Amat. De Nuria he leído un libro de cuentos que se llama El ladrón de libros y otras bibliomanías, del cual recuerdo remotamente un "cuento" o relato inundación en el que enumera los vicios y virtudes de las mujeres españolas de su generación. A mi me impresionó, pero no tiene merito: lo veo tan cercano...
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