domingo, 27 de enero de 2008

Bibliotecas, bibliotecarios y otras vanidades

Esta pasada semana se han presentado en la BNE una serie de innovaciones que ya están presentes en la mayoría de la bibliotecas del mundo e incluso de España: metabuscador, gestor de enlaces. Esto convierte a las bibliotecas en algo más próximo a las expectativas de los usuarios, y parece un cambio importante en nuestra forma de ser. Porque curiosamente aunque deberíamos ser la institución puntera en la aplicación de la nuevas tecnologías de la información, la verdad es que esto no es así, y ni el resto de las bibliotecas ni los usuarios nos ven como la avanzadilla de la técnica. Y lo que es peor, tampoco nosotros nos consideramos creadores de futuro, sino más bien guardianes del pasado.
Los bibliotecarios somos esos seres confundidos en la sopa de letras de las nuevas tecnologías, en el mejor de los casos mal digeridas y entendidas, y en el peor, simplemente ignoradas, en un intento suicida de vivir al margen de ellas. Eternos aprendices de todo, a veces pecamos también de cierto papanatismo: hablamos de acceso abierto sin conocerlo más que teóricamente y nuestra vida es una lucha continua contra lo desconocido, sin las armas de la debida formación.
También existe la facción que defiende el "retorno al pasado", justificándolo en aras de una supuesta calidad, olvidando que en el terreno de la información, la calidad reside en la adaptación a las necesidades de los usuarios, ofreciéndola de una forma rápida y concisa. Somos una correa transmisora entre el pasado y el futuro; del pasado traemos el idealista deseo de educar al pueblo, al que en mi opinión no debemos renunciar, y nuestra misión es también adaptarnos a las nuevas formas de aprender y saber.

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