domingo, 1 de agosto de 2010

Despedidas de nuestros perros y gatos

D. se murió el jueves y aunque no es mi perro, es el de mi hermana, le conocía y le quería. Por otra parte, siempre que se me ha muerto un animal de compañía le he escrito una despedida, quizás por que ellos no tienen funerales. No se muy bien si deben o no tenerlos, solo sé que me producía cierta desazón  no contar lo que significaron para nosotros, aun a riesgo de que me consideren ridícula. Por eso, allá por el 2000 o 2001, le escribí a mi gata Misa un soneto para rendir cuenta de los 16 años que vivimos juntas, aquí os lo dejo:


Para Misa, mi gata gris




Misterio que apenas pesa,
eterna sombra nuestra
Pisando levemente
entre el cielo y la tierra

De exacto y acerado movimiento,
primero tierna espuma gris
después perfecta felina máquina,
tu raíz verdadera fue de tiempo

Tu escueto silencio te devuelve
a la sombra con la que te fundes,
dormida entre las flores y la nubes

Que tengas sol y hierba, amiga vieja
que te sonrían los astros y los vientos
en el lugar donde se nutre tu ausencia


Para D., cuando me enteré que empezaba su cuenta atrás le escribí esta prosa en mi libretita Moleskine:

"D. se muere. No sé si los animales tienen alma, a veces dudo incluso que las personas la tengamos, pero se hace duro despedirse de ellos, de nuestros perros y gatos, de su manera sencilla de estar con nosotros. Viven poco, y a veces ese es el argumento que nos hace prescindir de ellos: casi cuando nacen hay que prepararse ya para el adiós.
Pero en su vida corta nos dan aquello que más necesitamos, su amor, sin darse cuenta y sin pedir nada a cambio"
Para L.y A,. D, siempre será ese montón de pelo cariñoso que les recibía como nadie. Te recordaremos, D.
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