sábado, 14 de agosto de 2010

La usuaria novata


Hace más 30 años que trabajo en bibliotecas, pero como usuaria soy bastante novata; me recuerdo como usuaria en la biblioteca de Ibiza, leyendo volúmenes de Tíntín y luego en Málaga, en la biblioteca de la Facultad de letras, en el colegio de San Agustín. También en el colegio en Ibiza teníamos una biblioteca de aula y allí hice mis pinitos de usuaria.
Hace unas dos semanas me he sacado el carnet de Bibliometro y llevo ya leídas dos obras, El tercer Reich de Roberto Bolaño y Ordeno y mando de Amelie Nothomb, y ayer conseguí pedir en préstamo El asedio de Arturo Pérez-Reverte. Me gusta comprar libros, pero empiezan a no caber en mi casa, que es bastante grande y además no tiene mucho sentido, puesto que jamás releo y aunque P. si lo hace, sólo relee determinadas obras.
Me hace ilusión ser usuaria de bibliotecas y pedir préstamo de libros, incluida la incertidumbre de si está disponible la obra previamente elegida, y el que el libro finalmente obtenido no responda del todo a las expectativas, como ha ocurrido con el de Bolaño, el mas flojito de los que he elido de él, y el de Nothomb, que igualmente sólo me ha gustado por el sarcasmo habitual de su autora, pero cuyo argumento es un poco forzado. 
El de Bolaño tiene un mérito especial, narrar la vida en un pueblo costero turístico, y retomar el tema de los sudamericanos subempleados en España, aunque de un modo marginal. En alguna otra obra suya, los vigilantes jurados son sudamericanos, en esta el Quemado es un extraño personaje, que duerme debajo de la montaña de monopatines que alquila de día y se aficiona a los wargames de la mano del protagonista de la novela, Udo Berger.
He empezado El asedio con la pasión de quien empieza una novela de más 700 páginas y con el recuerdo reciente de mi visita a Cádiz y a la Torre Tavira. El principio es bueno, aunque todavía no he entrado  a fondo en harina.
Mi suegra A., de 81 años, dice que a ella le gustaba leer, pero que en donde ella vivía en Madrid, nunca supo que hubiera bibliotecas. Me choca, porque las bibliotecas de Madrid comenzaron a desarrollarse bastante pronto, a principios del siglo pasado. Pero seguro que no eran tantas ni estaban tan visibles como hoy día y eso privó a A. y a muchas personas más de la felicidad y el placer de leer.
Por eso yo disfruto tanto de la pasión lectora, porque sé que no siempre fue tan fácil leer.

Publicar un comentario