miércoles, 18 de agosto de 2010

Y Cádiz...

Ya terminé la novela El asedio, 723 páginas de lectura apasionada, con intriga criminal, hechos más o menos históricos y romance. Y Cádiz.
Cádiz como escenario físico, con plano detallado en la contracubierta y con su luz y su gente, su historia y su sociología. Cádiz comercial, sitiado por los franceses, Cádiz marinero, vuelto siempre hacia el Atlántico y con vocabulario náutico a flor de piel. Aunque la trama de los crímenes esté basada en presupuestos científicos no muy creíbles, aunque abunden algo más de lo debido tópicos sobre como veían a los españoles los franceses, y alguno también sobre el enfrentamiento entre liberales y serviles, en general la novela es hermosa (o así la he sentido yo) porque contiene algo del carácter burgués de la ciudad, de su talante comercial, educado y tolerante,  que hace de esta una de las ciudades más abiertas de Andalucía.
Algo de historia de la gestión de la constitución de 1812 y algo de la guerra, de la llamada guerra de la Independencia contra los franceses, mucha topografía de la zona: Chiclana, Sancti Petri, etc. Y un romance un tanto estereotipado entre un capitán corsario, Pepe Lobo, y una señorita educada y ejecutiva Lolita Palma. En esta historia se ve un poco que Arturo Pérez Reverte considera a las mujeres un poco brujas y egoístas; o quizás a la gente rica, dispuesta a conseguir sus objetivos a cualquier precio.  
De cualquier modo, a pesar de todo es una novela que no está mal, hay que leerla y luego criticarla. Y mientras se lee te sientes en Cádiz, bajo su luz tan especial, frente al mar
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