martes, 5 de junio de 2007

Toda la belleza...

Toda la belleza del mundo no me justifica una sola de las injusticias que veo cometer, cómo se perpetran tremendas arbitrariedades, y se deja sin recompensa a la gente que más honrada e inteligentemente trabaja.

No es ninguna novedad, como es bien sabido la historia de la infamia es enorme y tiene capítulos tan terribles que parecen disculpar las pequeñas, las míseras mezquindades de todos los días. Pero ningún campo de concentración hace menos virulenta cualquier injusticia supuestamente menor y aunque existan distintos niveles, la esencia de lo injusto es idéntica en el hecho de no agradecer y compensar el trabajo bien hecho que en otros delitos considerados más graves. Supone que no tenemos en consideración a otro ser humano, que no nos ponemos en su lugar, que no somos capaces de experimentar ninguna empatía hacia él.

Es cansado trabajar, como dice la obra de Pavese Lavorare stanca, pero sobre todo es cansado poner un día detrás de otro, un madrugón junto a otro y sumar rutina tras rutina.

Por eso quiero regalaros unos libros y unas flores

lunes, 4 de junio de 2007

Bienvenida para Emma

Hola, Emma, ya has nacido y hoy solo quería decirte que ojalá que tu vida sea hermosa y llena de sorpresas y de veranos libres. Un beso para Silvia y otro para ti

domingo, 3 de junio de 2007

Mitad de año

Ya estamos en junio. El año esta ya casi mediado y especialmente para aquellos que tenemos unos objetivos que cumplir hacia el otoño, este volar del tiempo nos angustia y convierte todas las tareas en apremiantes.
Nuestra vivencia actual del paso del tiempo es cada vez más extraña: nuestro tiempo más que fluir, nos anega y se nos arremolina. Todo lo vivimos a tal velocidad que es difícil tener conciencia plena de lo que hacemos: leemos superficialmente, comemos y soñamos a tan alta velocidad que nos resulta difícil recordarlo unas horas después.
Es como si el tiempo se hubiera condensado, muchos autores hablan de la pérdida del sentido de continuidad, pero yo creo que es tal nuestra acumulación de eventos y trabajos que nos resulta imposible pensar en algo distinto del ahora acuciante: ni existe un ayer que nos explique ni nos queda tiempo para soñar en un futuro diferente.
Sin embargo, todo este torbellino no nos libera de nuestra esencia mortal y contingente y un día cualquiera, cuando en un segundo nos paramos frente a nosotros mismo, nos encontramos tan vacíos en medio de tantas cosas, que nos invade una tristeza profunda.
Puede ser nuestra condición, tan débil, pero siento que el tiempo es un misterio que no sabemos manejar.

sábado, 2 de junio de 2007

Ma il duro inverno non dura eterno ¿rinverdiró?

El título de este post no sé si es una broma familiar o responde a algo, mi padre lo repetía en tono guasón para burlarse de quienes necesitaban saber qué temperatura hacía para sentir frío o calor, y de quienes se dejaban influenciar por el clima en sus estados de ánimo. Está claro que era, o aspiraba a ser, un ser excepcional. La mayoría del resto de los mortales nos dejamos influir por miles de cosas, entre otras el clima.


Esta mañana ha amanecido un día claro y cálido, después de muchos días de viento, nubes y fríos. No sé si durará mucho (el tiempo está cada vez más loco), pero ¡es tan agradable el calorcito de sol (aunque tenga efectos nocivos) en la espalda!

Aprovechar el sol para meter las manos en la tierra, arrancar algunas hierbas, transplantar el aloe.... La tierra y los demás seres vivos están siempre ahí, esperándonos. En ellos yo recobro una parte mi naturaleza, que es fácil y cómoda y regenera mis neuronas y mis nervios.

El lunes habrá que volver a otra clase de tareas, mucho menos inmediatas en devolver felicidad. Pero hoy y mañana aún puedo jugar a que soy un ente natural, que disfruta la tierra, el sol o el viento