miércoles, 8 de julio de 2009

Mientras llegan las vacaciones


Esta vez quiero hablar de tres libros, uno de ellos muy esperado y del que se ha hablado mucho, y los otros, sorpresas del camino.
El "esperado" es el tercero de Millenium La reina del palacio de las corrientes de aire, del que solo quiero decir que su lectura ha sido tan emocionante como la de los dos anteriores y que realmente apetecería poder leer algunas obras más de este autor. En este último se produce un desenlace que otorga a cada cual su merecido (eso que solo ocurre en los libros), pero en
cierto modo Stieg Larsson deja abierta la posibilidad de retomar la historia de los protagonistas. No sabía que afuera (en el mundo real) le esperaba la implacable, la inmisericorde muerte.
Los otros dos libros son regalos inesperados, encontrados al azar en el apartado Novela policíaca de unos grandes almacenes. Me ha gustado mucho el contraste entre ellos, una es una novela de una autora sueca, Åsa Larsson, Aurora boreal y otra es de una autora india Kalpana Swaminathan, Los crímenes de Ardeshir Villa.
La primera recrea un ambiente opresivo, donde lo religioso se convierte en lucha de intereses y secretos, con un horizonte cerrado de hielo y nubes y unos personajes complejos y atormentados, que me recuerdan al cine de Ingmar Bergman, llenos de sentimientos reprimidos y de traumas ocultos.
La segunda es más ligera, narra la historia de una fiesta de varios días en una Villa con asesinatos y lluvias torrenciales incluidos.
Uno de los protagonistas es un cocinero que reivindica la cocina india casera y a lo largo de toda la novela van desgranándose un sinfín de recetas exóticas. La novela debe mucho a Agatha Christie, como en las obras de ésta hay na lista inicial de personajes y un plano de los dos pisos de la villa Ardeshir. La protagonista es Lalli una policía retirada a quien sus colegas recurren para resolver casos difíciles . Es inmediato pensar en Miss Marple, pero Lalli tiene un componente oriental que atrapa. Como único inconveniente, la traducción no es muy buena, a mi parecer.
Y ya está, mientras llegan las vacaciones, que parece que no van a llegar nunca, y sin limitaciones de tiempo, de dinero o logísticas, he viajado de Kiruna a Bombay, del norte más extremo al sur mas remoto, y me he aislado de la ciénaga de pequeños y grandes problemas que es hoy siempre nuestra vida. Se trata de una evasión en toda regla que deja atrás las muchas cárceles que nos fabricamos nosotros mismos. Y también es una lucha contra el silencio que nos impone la vida: podemos oír otras palabras distintas de las nuestras.






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