sábado, 18 de octubre de 2008

Tiempos difíciles

Esta semana las cosas se han puesto de pico. Además del mucho trabajo presente y futuro, ha saltado una nueva crisis, de esas que se acumulan a los viejos problemas. Además, siempre hay alguien dispuesto a aprovecharlas.
Yo me he enfrentado a ella llena de optimismo, aunque por supuesto con algunos nervios: para mi las crisis son movimientos de conciencia que obligan a repensar lo que hacemos y que en muchas ocasiones se presentan como auténticas oportunidades de mejorar.
Puede ser simplemente que no me gusta la rutina, pero creo que muchos acontecimientos que consideramos negativos son a larga positivos, porque nos ayudan a plantar cara a los problemas y a revisar nuestros puntos de partida.
Al margen de su carácter de estímulo, estas crisis nos desgastan, eso está claro y nos obligan a explicarnos frente a nuestros "clientes". Pero eso tampoco está mal, porque hay un tipo de responsabilidad excesiva y en cierto modo peligrosa, que pretender solucionar a solas todos los problemas. Y eso no solo no es posible sino que no es deseable. Sólo trabajando todos juntos conseguiremos superar los obstáculos.
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