domingo, 17 de febrero de 2008

Estoy de acuerdo

Aunque a veces cueste aceptar de forma incondicional una opinión ajena, estoy absolutamente de acuerdo con la opinión que manifiesta Javier Marías en La zona fantasma de El País Semanal de hoy, que lleva por título Una historia de vilezas. Hoy habla Marías del acoso que sufren, todavía hoy, y a pesar de la sentencia absolutoria, el doctor Jorge Montes y el equipo de médicos de urgencia del Hospital Severo Ochoa de Leganés.
Hubo una supuesta acusación anónima y a raíz de ella se levantó toda una batalla judicial y mediática contra unos profesionales, con mucho oportunismo y con intenciones como mínimo mezcladas: no se sabe si se quiere realmente castigar un hecho supuestamente delictivo o sacar a debate temas como los cuidados terminales y, de soslayo y a traición, la buena muerte o eutanasia.
Casi no me entero de las noticias y las sigo de forma irregular, porque realmente las siento cuajadas de todo tipo de vilezas. Con el horizonte de la próximas elecciones peor aún, se pueden levantar oleadas tremendas de inmundicias... Pero el caso de los doctores de Leganés pone de relieve un asunto que afecta a todos los profesionales, y es el hecho de que nuestro trabajo está siempre sujeto a los juegos cambiantes de la política. O lo está en los países menos evolucionados, al menos. Esto implica que los trabajos más serios: sanidad, educación, cultura; estén sometidos a mil vaivenes y no a la única fuerza que debería regirlos, que es la de la razón (creo que en este caso se trataría de la razón práctica).
Aprovecha Marías para comentar que la tendencia al anonimato está muy arraigada en la web y que es una de las razones de que no le guste. A mi me pasa igual que él en ese aspecto, no me gusta la capacidad de enmascaramiento que proporciona (el famoso chiste de "me gusta la web porque nadie sabe que soy un perro" o el repetido engaño de compañeros de clases usando identidades falsas me da cien patadas), pero me encanta que me deje expresarme, aunque solo le importe a mis amigos y quien me conoce, que pueda encontrarlo todo aquí, aunque como en cualquier otro sitio deba juzgar criticamente lo que encuentro. Estos amores son un poco inexplicables, a lo mejor solo me gusta la web por lo que decía mi padre, porque soy una novelera.
Al margen de otras disgresiones, lo que no me gusta es la falsedad y menos aún la calumnia y la falta de respeto por las decisiones judiciales no acordes con nuestras opiniones. Tenemos que formar buenos profesionales y luego dejarlos trabajar en paz, con toda la independencia que sea posible.
Publicar un comentario