lunes, 23 de marzo de 2020

Confinamiento prorrogado

Sé  que es necesaria la prórroga del estado de alarma 15 días más, y todas las limitaciones de nuestras vidas que eso supone.
Es marzo de 2020. Desde diciembre de 2019 en Wuhan, China y desde principios de f
marzo de 2020,  en Madrid, un virus de la familia de los coronavirus, el covid-19, empezó a infectar a españoles, como antes, unos meses antes había hecho con los italianos. El 11 o 12 de marzo España decretó el Estado de Alarma.
Para mi, el confinamiento empezó cuando el 10 de marzo me despedí del gimnasio, y 10 horas de mis tardes se quedaron vacías.
Pero la alarma empezó, los muertos y los  contagios crecieron, las calles se uedaron vacías, los niños se quedaron en las casas.
Y ha pasado ya 11 días, de estar en casa, de medir los paseos de los perros, de tener sentimiento de culpa cada vez que voy a comprar. Y sé que desde ahora me quedan tres semanas... y me da una pereza tremenda. No me aburro, me aburría en los últimos años del franquismo, en aquella España tan triste. Pero las rutinas son cutres y una no puede improvisar, ni inventar nada que no esté inventado. Voy a aguantar lo sé, pero no sé cómo. Estoy por tachar días... Ocurren tantas cosas horribles, hay tanta muerte alrededor, tanto dolor. Resistiré, resistiremos.
https://youtu.be/w_KFr-Lnxsk

lunes, 2 de septiembre de 2019

Uno, el efímero gato feliz

No sé dónde nació Uno. Lo encontré en la puerta de la casa de mi hermana, una mañana en que los pájaros saludaban el día con sus trinos, hace ya cinco años.
Pensaba que era una gata, y la llamaba Luna, quizás porque hasta entonces solo había tenido gatas. Pero era un gato. Un gato tierno, cariñoso, pacífico.
Llegó y se adaptó a Coco y a Pepa. Coco que se cree un doberman, no un yorkshire mayorzote, enfermo y cascarrabias; y Pepa, una eterna cachorra cruce de boxer y sabueso. Luego llego Batman, un mestizo de caza, con un año de miedos a cuesta, tras vivir en un parque y a salto de mata y también él se aficionó a su calma dichosa.
Tranquilo, siempre que había tensión o dudas, se "rendía". Uno fue un explorador de toda la calle, querido por todos mis vecinos-amigos, jugando con sus niños, vigilando sus casas y o ocupando todos los sitios relevantes, frescos o calientes según temporada, y transitados, donde dejarse acariciar por todos, vecinos, dueños de perros, e incluso por los propios perros.
Uno se subía a nuestra cama, y encima de mi espalda o de mis pobres abdominales, me masajeaba, ronroneando profesionalmente.
En cinco años ha elegido siempre los lugares más cómodos de la casa ha disfrutado cada instante con sosegada fruición.
Pero hace dos jueves se lanzó a cumplir con su papel de defensor territorial y un gato grande, solitario y quizás enfermo, se peleó con él y le ganó y lo mató.
Mi gata Cuca, la estirada e independiente, a la mañana siguiente olisqueaba el sitio donde su cuerpecito había caído, y en todos los sitios donde normalmente se aposentaba, ella que le había ignorado durante todo su tiempo, ya le añoraba. 

miércoles, 4 de julio de 2018

Leona o Rita

Rita, para mi Leona, se fue a buscar a Corso, Amaya y  su pareja la echan de menos. Aquí unas fotos de la semana que estuvo con nosotros.












Y el vídeo que le hizo Amaya:
https://youtu.be/Scy7wk3ANfA

María, mi amiga

Conocí a María con el pelo blanco y después de volver a Mérida, desde Madrid donde la había conocido, le escribí un par de cartas y recibí de ella también un par de preciosas misivas.                                         
María es la madre de Charo y de sus seis hermanos. Una maestra hija de maestra y madre a su vez de maestra, Charo. Aunque Charo luego escogió enseñar de otra manera y se hizo bibliotecaria.
Su madre, María, fue maestra y mujer en años heroicos, cuando además de enseñar a ¿40, 50 o más niños en un aula?, fue madre de familia numerosa y mujer de ferroviario. 
Sé que aunque su vida no fue fácil, siempre tuvo un gran sentido del humor y un gran realismo, salvo en corto periodo en que la enfermedad llenó de sombras negras su mente. Pero incluso este periodo fue seguido de una etapa alegre en que a pesar de su deterioro, cantaba y reía a solas.
Me hubiera encantado conocerla cuando toda su fuerza estaba intacta, y bregaba con sus siete hijos y los de los demás, enseñándoles no solo conocimientos, sino también valores como la constancia, la lealtad o la responsabilidad... Digo más, me hubiese gustado que conociese a mi madre, que se hubieran reído y disfrutado juntas. Ambas tenían la misma fe en la vida y en un Dios bueno y misericordioso, como ellas.
Para todas las que ya se fueron y sus años disfrutados y luchados.