viernes, 11 de abril de 2008

Aquí estoy otra vez

Hace mucho que no vengo por aquí. Tengo poco tiempo, si, pero sobre todo pocas ganas de hablar. Pero hoy me encontrado cantando por la dehesa ya soleada una canción muy vieja. Será porque la brumosa tarde de ayer, que llenaba el verde de misterio, se ha abierto.
La canción de Raimón es de un tiempo pasado, pero revive el sentimiento y la fuerza de aquellos días; ahora la vemos sólo como una canción de amor, pero antes leíamos entre lineas un canto a la izquierda y a la libertad: ¡con qué poquita nos conformábamos!
Está en valenciano, pero yo creo que se entiende, y me ha traido de golpe a muchos otros: Lluis Llac, Sisa y sus siete cielos y aquellas viejas canciones:

http://www.videoblogs.com/visor_youtube.php?web=youtube&id=rb99ns9XdRI&clave=RAIMON

Quan tu te'n vas al teu país d'Itàlia
i jo ben sol em quede a Maragall,
aquest carrer que mai no ens ha fet gràcias
e'm torna el lloc d'un gris inútil ball.
Ausiàs March em ve a la memòria,
el seu vell cant, de cop, se m'aclareix,
a casa, sol, immers en la cabòria
del meu desig de tu que és gran i creix:
"Plagués a déu que mon pensar fos mort
E que passàs ma vida en dorment".
Entenc molt bé, desgraciada sort,
l'última arrel d'aquest trist pensament,
el seu perquè atàvic, jove, fort
jo sent en mi, corprès, profundament.
Al llit tan gran d'italiana mida
passe les nits sentint la teua absència,
no dorm qui vol ni és d'oblit la vida,
amor, amor, és dura la sentència.
Quan tu te'n vas al teu país d'Itàlia
el dolor ve a fer-me companyia,
i no se'n va, que creix en sa llargària,
despert de nit somou, somort, de dia.
Em passa això i tantes altres coses
sentint-me sol que és sentir-te lluny;
ho veig molt clar quan fa ja cent vint hores
que compte el temps que lentament s'esmuny.
Vindrà el teu cos que suaument em poses
en el meu cos quan ens sentim ben junts,
i floriran millor que mai les roses:
a poc a poc ens clourem com un puny.

Raimon 1973

Bueno ahora si que estamos todos, ha vuelto B. y se nos une M. ¡Ya somos un montón!

domingo, 23 de marzo de 2008

Tiempo de despedidas

No sé que tienen estos días, que resultan propicios a las despedidas. M. no ha tenido más remedio que despedirse en estas fechas, como siempre su vida está sometida a tantas otra vidas: antes su marido y siempre sus hijos.
Pero ahora los demás solo han influido en cuestiones superfluas, es ella la que hace su elección principal, se casa a los 50, porque ella lo ha decidido y elegido, aunque a algunos les moleste.
A todos tus amigos nos da pena que te vayas, y no digamos a tu nieta postiza P., pero los que te queremos de verdad estamos tan contentos de que tu vida vuelva a empezar, de que te devuelva alguna de las muchas copas que has pagado sin beberte, que nos tragamos nuestra nostalgia y solo queremos que sepas que aquí nos tendrás siempre para lo que quieras.
Allí, en tu nueva casa, hace más bueno, aunque no tanto como en el México donde naciste, y seguro tendrás la suerte que te mereces, y trabajarás en lo que quieras, sin el agobio de sacar a tus hijos adelante o de pagar las cuentas de la casa.
Vendrás a ver tus nietos, el de verdad y la postiza, y seguro nos vemos en junio o antes. Solo falta darte las gracias por tu ayuda durante estos años. Muchas gracias y mucha suerte

domingo, 16 de marzo de 2008

Recordando a Conchi


El 8 de marzo es el Día de la mujer trabajadora, uno de esas fechas inventadas para seguir sin valorar algo que no tiene precio, el trabajo de la mitad de la humanidad. El que se tratase de una mentira no impedía a Conchi traernos cada año, a quienes consideraba sus amigas, un clavel rojo.
Este año, el viernes 7, no se quien, supongo que la dirección, decidió regalarnos a todos un clavel rojo y por la mañana nos recibieron nuestras "azafatas" con claveles para todos, sin importar el género.
Para mi, fue como si Conchi volviera con nosotros, a pesar de la muerte injusta y de los tres ¿o cuatro? años que hace que nos falta. En este universo de olvido e inmediatez, es bueno recordar a quienes nos dejaron, porque un día tampoco nosotros estaremos más que en el recuerdo de quienes nos quisieron.
Frente a tantas amistades que te eligen y te exigen no se sabe qué (que estés a la altura de lo que imaginaron sobre ti, supongo), Conchi tenía un modo especial de no pedir nada y ofrecer siempre algo, con ella siempre encontrabas una palabra de aliento y de ánimo. Es la forma más inmensa e inmediata de amistad, eso y el recuerdo.
Amistad, nada menos...

sábado, 8 de marzo de 2008

Libros, libros, libros...

Hace ya una semana que he terminado un libro policíaco, de P.D. James, A certain justice, leído en inglés como parte de la estrategia de aprendizaje de esta lengua. El libro trata sobre el asesinato de una abogada en la corte de Londres y tiene cierto tufillo conservador, con su argumento trata de forzar las conciencias en contra de algunas decisiones judiciales, terreno este que me parece siempre peligroso: las decisiones judiciales pueden ser erróneas, pero peor error es prescindir o actuar por encima de éstas. Por lo demás, es un buen libro, muy bien narrado y con el consabido morbo que suele imprimir su autora en algunos personajes: Garry Ashe es un personaje extraño, psicópata pero no de una pieza y aparecen más personas con temperamentos y actitudes muy reales por la contradicción que entrañan. En cuanto al inglés, te introduce en la jerga legal y llega a convertirse en una lectura fácil.
Luego he vuelto a la lengua paterna y estoy leyendo Tu rostro mañana. III. Veneno y sombra y adiós y como siempre me ocurre con Javier Marías, me voy adentrando poco a poco en su español tan rico y en su mundo personal, lleno de cosas interesantes, como la prolijidad y minuciosidad de sus descripciones de estados de ánimo, su dibujo de los personajes. J.L. dice que no le gusta Marías porque en sus novelas no pasan cosas, yo creo que está equivocado, pasan muchas cosas, pero además las acciones están repletas de reflexiones, y al principio eso se hace un poco duro, luego te encanta y te envuelve literalmente, entras en su mundo ensoñado y lo vives como si fueras Jacobo Deza.
Después pienso volver al inglés y leer La historiadora, que espero que se trate de una lectura fácil. Además, de resultas de una conversación de almuerzo, he recuperado a una vieja amiga Natalia Ginzburg y me han entrado ganas de releer Las pequeñas virtudes, contra mi costumbre.
Estoy además trabajando en un grupo que estudia la aplicación de los blogs, wikis, etc. a los clubs de lectura y encuentro mucha información oficial sobre cómo organizarlos, como siempre produciendo cierta rigidez, absolutamente incompatible con el ánimo lector. La lectura para mi la máxima expresión de la libertad y cualquier campaña para favorecerla tiene que tenerlo en cuenta, así también los clubes de lecturas sólo deben ofrecer posibilidades, pero no imponer demasiadas cosas.