viernes, 1 de julio de 2011

Las torres vigías

Acabo de terminar un libro que me ha resultado un tanto extraño, La torre vigía, de Ana María Matute. Extraño porque en teoría es una fábula pero no tiene el contenido edificante que a menudo suelen tener éstas. Es una fabula, pero esta llena de una extraña violencia fundacional, de una ausencia de sentimientos que se combina con enormes ataques de ira o un extraño amor devorador, el que siente por la ogresa, la mujer del barón de Mohl. Tampoco son edificantes los amores del barón, que encarna para el protagonista una civilización más avanzada, una mayor contención de los instintos primitivos que campean por toda la obra. Se supone que el tiempo en el que se desarrolla es la Edad Media, pero en mi opinión ni el tiempo ni el espacio de esta novelita se pueden definir; se trata de un territorio y un tiempo mítico que existe solo en los cuentos para mayores y en algunas pesadillas.
Para mi, esta obra tiene algo de pesadilla, sobre todo en su parte final, en la que aparece la torre vigía y su extraño vigilante atemporal y cosido de heridas... En la escena final existe una gran confusión, el protagonista acaba con el Mal y con el bien y también muere en la terrible batalla el barón Mohl.
La torres vigías que mejor conozco son la de la costa de la Axarquía de Málaga, que al parecer se crearon como defensa de los moriscos y de los ataques piratas. Son hoy día una ruinas amables que jalonan la costa y que apenas si sirven como referencia en el paisaje de lomas.
Se considera esta novela de la Matute parte de una trilogía, junto con Olvidado Rey Gudú y Aranmanoth; para mí ambas superan la tenebrosa tristeza de esta obra, quizás reflejo de un terrible pozo del que la autora empezaba a salir. Especialmente Olvidado Rey Gudú es hermosa y brillante en su creación de otro mundo, también este mítico, si, pero cuajado de una luz eterna.
Pero nadie puede negarle a la autorala capacidad de crear mundos, eso si que no.
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