viernes, 19 de diciembre de 2008

Tres libros, tres

Hace mucho que no hablo de lo que leo y hoy, que me he tomado el día para comprar algunos regalos, aprovecho para hablar de los últimos títulos que he leído.
Empiezo con uno de Mankell, La pirámide, que he leído en inglés, y no sé ha sido por leerlo así o por su estructura dividida en varias historias, me ha gustado menos de lo que suele gustarme este autor. También puede ser por saturación, porque ya he leído mucho de este autor y a lo peor empiezo a cansarme.
Después, siguiendo mi vena de exotismo he leído un libro de un senegalés, Abasse Ndione, llamado Ramata, que se supone que es una novela negra (o policíaca) pero que en realidad es una historia sobre el crimen y su castigo, aunque contada de una manera muy ligera. El autor escribe con una sencillez y una sorna que alivia la densidad de los temas y además resulta edificante comprobar que por debajo de los tópicos y clichés, la vida de los seres humanos se parece y casi sólo la pobreza es la responsable de la distancia entre nosotros. Haciendo un resumen brutal, una mujer guapa y rica es reponsable de la muerte de un hombre pobre, pero el destino, o el autor, consiguen que pague su culpa.
El último libro leído es Nuestro hombre en La Habana, de Graham Greene, en una edición muy bonita de Edhasa, de la que incluyo reproducción de la portada. Me lo ha regalado Ch., que es una de esas personas que salvarías de un ataque nuclear, con la que te gusta compartir cada segundo. Es una novela de espías y al mismo tiempo una sátira sobre el mundo de los espías (recuerda a la sátira de los libros de caballería, El Quijote). Es curioso que también el tono está lleno de humor y de sorna, pero el humor del autor senegalés y del inglés Graham Greene son muy distintos. En el africano hay una especie de inmediatez y un modo muy directo de escribir. Ambos libros son muy interesantes y como siempre, los recomiendo vivamente. También la novela de Man
kell, porque seguro que sabiendo más inglés o leyéndola en castellano, te sumerge en el mundo de Valander, en sus dudas sobre el futuro de Suecia, en su debilidad y su fuerza.
Hoy he tenido otra sorpresa, gracias a estar con luz en mi pueblo, Collado: a lo lejos se ven los Siete Picos nevados, Abantos también con un poco de nieve e incluso La Peñota. El cielo es de un azul que hiere y al amanecer la línea de los montes se veía rojiza, hacia frío pero era la belleza del paisaje la cortaba el aliento. Entonces he pensado en M. y R. , de quienes celebramos ayer la inmediata jubilación y he tenido un ataque de envidia, a pesar de lo que me gusta el trabajo que hago. La vida es tan corta y hay tanta hermosura de la que disfrutar...
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