viernes, 25 de abril de 2008

Dos cuestiones de trabajo y de bibliotecas

B. dice que los empresarios o empleadores en general abusan de un tipo de persona que tiene problemas de soledad o de pareja, para hacerlos trabajar como animales. Yo creo que es al revés, los empresarios tiran de personas cuyo único rasgo característico es su sentido de la responsabilidad y que al final tienen problemas de soledad y de pareja o familiares, debido a la gran cantidad de trabajo que realizan, que les impide cultivar amistades, atender a su familia o similar.
El trabajo es en principio una actividad liberadora, tan creativa como cualquier actividad artística. Mediante él desarrollamos unas capacidades innatas, y aceptamos algunas sobrecargas necesarias para un desarrollo de nuestro yo. Sólo cuando cuando se supera un determinado umbral el trabajo se convierte en un elemento perturbador en nuestra vida.
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Hace uno días comí con unas compañeras de la biblioteca que trabajan con los libros antiguos, a las que acompañaba un colega danés que trabaja con manuscritos. Hablamos en inglés, cada uno según sus conocimientos. En un momento dado, una de mis compañeras dijo que en nuestra biblioteca se sabe mucho de tecnología y poco de manuscritos.
No estoy de acuerdo o por lo menos quiero matizarlo. No es cierto que se sepa mucho de tecnología, y ello a pesar de que los conocedores de ésta quieren difundirla y se afanan por hacerlo. Y, sobre todo, si no se sabe demasiado de manuscritos y de obras impresas antiguas en general se debe al elitismo y el escaso interés de los especialistas en dar a conocer estos materiales. Quizás se deba al dilema entre conservación y difusión, pero lo cierto es que tradicionalmente el acento no se ha puesto en su divulgación.
Llevo 30 años en una super biblioteca, solo hace unos años percibo cierto afán en difundir tales tipos de documentos. Antes creo yo que no había el menor interés. Si alguien opina lo contrario, lo podemos discutir.
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