viernes, 9 de noviembre de 2007

Estar cansado tiene plumas

Estoy cansada. Si, sé que no soy muy original, que medio mundo se arrastra a lo largo de la semana hacia el descanso del sábado y el domingo. Pero lo malo del cansancio es que destapa nuestros demonios y a mi no me gustan mis demonios. Supongo que a nadie.

Y tengo motivos para estar contenta, a mi jefe la han ascendido (creo que realmente lo merece y que va a ser una suerte para todos) y eso supone un apoyo a la tarea que tenemos entre manos, que no es fácil. Somos un grupo de gente que trabajamos bien juntos y estamos haciendo algo importante no solo para nosotros, sino creo que para el bien común.

Pero me cansan los dimes y diretes, la falta de respecto a lo que sabe el otro y la negativa a reconocer lo que no se sabe y la utilización del saber y no saber como forma de opresión. Y entonces me vuelvo brujitecaria o witchlibrarian y eso no me gusta nada y además no me conviene nada, porque ya que no soy rica, ni guapa, ni lista, pero sí simpática, si dejo también de serlo no va a haber quien me soporte...



Pues hala, a descansar: acabo de poner a la Bartoli cantando a María Malibrán, pondré la chimenea, compraré algo rico para comer e intentaré recordar lo que decían que iba a ser la sociedad del ocio. Lo que más relaja es oír música, leer o ver algo hermoso o soñar con viajes.

Que nos queda mucho trabajo por delante, queridos compis, y no podemos perder el tiempo diciendo lo cansados que estamos.
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