martes, 24 de junio de 2014

El fuego de la razón y la noche obscura

Foto de Óscar
La noche de San Juan tiene fama de noche de los sentidos y la pasión, de celebración del verano y el buen tiempo, aunque a menudo caen chuzos de punta, como esta pasada noche. Pasada por agua, en realidad.
Personalmente siempre he sentido muy vivo el mito de la llegada del verano y de la consagración de la vida nocturna que esto supone, pero igualmente siempre he tenido inconvenientes que me impedían disfrutarlo como quería. De estudiante, siempre coincidía con el esfuerzo de los exámenes finales, de los que nunca me he librado, y cuando he trabajado, los madrugones que esto supone hacían poco sensato trasnochar demasiado.
Siempre he tenido la certeza de que este día se celebra algo tan antiguo como el mar, y he imaginado ya a los Neardentales celebrándolo. Y he tenido la pena de no poderme sumar a ese canto de la humanidad entera, por uno u otro motivo.
Este año podía haber sido la excepción, ya que estreno libertad, pero la lluvia lo ha impedido. Pero no importa, quedan muchos años para vivirlo y pensarlo, porque para mi empieza a ser la celebración de la razón, del conocimiento. Por eso y porque es también hermoso ese desear y soñar una fiesta, casi más que festejar y celebrar.
Empiezo a verlo como celebración del conocimiento porque sin duda para los primeros homínidos supone la compresión de los ciclos y también de los beneficios que estos producen en la naturaleza y en la tierra. Y es un símbolo de la luz del fuego ganando la noche para el hombre aterrorizado por la obscuridad. Los mitos son fruto de la inteligencia y de la imaginación, y la noche de San Juan es uno de los más hermosos que conozco.
En resumen, que aunque llueva a cántaros siempre podré soñar que bailo a la luz de la luna y las hogueras una danza inventada para agradecer la belleza de la vida floreciendo en las plantas, los animales y los hombres.

martes, 20 de mayo de 2014

Finestrat

Este fin de semana he tenido un encuentro con mis compañeros del INEF, en una finca rural en Finepark. El sitio ha resultado magnífico, en una pinada entre montañas y con el mar de Benidorm cerca, pero no es eso de lo que quiero hablar. Quiero hablar del reencuentro con el tiempo en que estudiaba INEF y de mis compañeros y de la nostalgia.
Cuando llegamos Rosa, Paulina, Lola y yo, ya había llegado la avanzadilla y allí estaban Bel y Jesús, los "culpables" del encuentro, junto con el impulso de Conchi. La tarde se fue en abrazos y bromas con Ramón, que sigue teniendo un ingenio afiladísimo y un corazón enorme. Nuestra Marta, Conchi y Juanjo y Lorenzo fueron casi los últimos, excepto Inma e Inés. A la mañana siguiente llegó Aurora y fuimos a buscar a Oscar, que se acercó solo para la paella y para abrazarnos, haciéndose como siempre el duro, nuestro oso particular.
El sábado además de la paella estuvimos disfrutando de la playa, y nos dimos un baño muy divertido con unas olitas estupendas para saltar y reírse.
Por la tarde, la banda de "bailonas" nos hizo una demostración de zumba estupenda y como de costumbre me encantó verlas y me morí de envidia: siempre he soñado con bailar, pero me tropiezo con mis propios pies y solo lo lograré cuando mi cuerpo mortal pierda su torpe carnalidad.
Pero sobre todo, ha sido magnífico saber de ellos, de sus vidas en estos 30 años, de sus alegrías y de sus tristezas, del valor sin medida de algunas (Mami, olé tus narices) y de la lucha de otros con la enfermedad, el desamor o la muerte. De las Lolas, la Mala tan, tan, tan buena, y la Buena, tan calladamente lista e intuitiva. De Mamen y Paulina, cada una con su retoño a cuestas, Abel y Paula y las dos tan fuertes y tan graciosas.Y María Jesús y su risa contagiosa e Inmaculada y su sensibilidad. Y Nieves y su capacidad de estar siempre donde se la necesita y Rosa y su capacidad de dialogar y escuchar
Faltaban muchos, sobre todo chicos. A alguno le hemos perdido la pista (si alguien sabe de Mafalda, que nos cuente por favor), otros no han podido venir (Paco C., Antonio, el otro Oscar y ¿Pilo?) y alguno debía tener el mismo "miedo al reencuentro" que yo. También es verdad que además están los problemas de falta de tiempo, que para mi ya se han terminado y eso es un factor muy importante.
Ha sido un auténtico placer, como dice Matilde, volver al pasado por un rato, recordar anécdotas de todos, de nuestra querida Marta y su capacidad de meterse en líos, de Oscar y Máximo, que ya no está. La gracia de Gabi y su amabilidad, la calma y el seny de nuestro soriano Lorenzo. La bondad infinita de Jesús y su sensibilidad poética (gracias por tú poema, y por dejarme ponerlo) y la chulería de muchos, como sus representantes en la finca Finespark, Juanjo y Ramón.
No os nombro a todos, pero todos estáis en mi corazón y en mi cabeza, dando calor ahora que vuelve el frío. 
--oo0oo--

"la ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas".

LUNA DE MAYO
Te admiro, me embruja tu magia,
en la inocencia guardas tu cordura
y mis ojos embriagas con locura.
Plenitud de presagio es tu adorno,
sencillez y claridad en tu firmamento
y nanas de mis estrellas cantas al sueño.
Bailando en tu noche plena.
Guardas en tu luz pena callada,
tristeza en la alegría que perdiste un día.
Estela de caracolas, agua en el cielo,
acicalada de sal para el mar te quiero. 
Con el beso de la noche, me habla tu silencio.
                                            Jesús Paredes


jueves, 8 de mayo de 2014

Lo que sé de Fernando

Fernando es un hombre feliz, a pesar de que la vida le ha gastado algunas putadas. Su alegría parece un especie de respeto a las tristezas de los otros. Es sociable, le gusta la buena conversación, las bromas, la buena mesa, el arte, la música, y por supuesto la buena bebida, sin descartar las cervecitas.
Hablando una vez con él me dijo una de las claves de su facilidad de conexión, tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
Es catalán, y riojano y de no sé cuantos sitios más. Adora la belleza y es, faltaría más, hedonista. Su trato es más que fácil, relajado; y eso hace que las reuniones que el conduce sean eficientes y, lo que es más difícil, divertidas.
Estos tres últimos años le he tratado mucho y también he descubierto algún "inconveniente" de su carácter: su excesiva paciencia y su compresión de todo lo humano a mi me crispa los nervios, pero es que yo soy una impaciente perenne, con una subjetividad como un piano. 
El punto de chulería también a veces me parece que desmerece la media de sus cualidades, pues la humildad es para mí la guinda en el carácter de los sabios. 
Pero en Fernando se puede confiar plenamente. Aunque sea crítico, nunca deja de ser leal. Y siempre dice las cosas que piensa, independientemente de lo que sus interlocutores quieran oír. En estos tres años de relación muchas, muchísimas veces hemos discutido, me he enfadado y en muchos casos he tenido que darle la razón, y también alguna vez él ha reconocido su error. Pero siempre, siempre nos hemos reído a raudales y yo he tenido siempre su ayuda, espero que el también se haya sentido arropado...
Las mujeres guapas son su debilidad, dice que la belleza es para disfrutarla y eso a veces le entontece un poco, ante una mujer hermosa pierde un poco su gran capacidad crítica. Pero es siempre cariñoso con las personas y solo es distante con quien no se porta bien con los demás o miente.
Es presumido y coqueto y permanece eternamente joven, quizás porque en el fondo sigue manteniendo muchas ilusiones juveniles y un punto de rebeldía. 
Ahora que no no nos veremos tan frecuentemente quiero decirte que ha sido un honor compartir contigo estos años y estas tareas y que creo que lo hemos hecho muy bien, a pesar de que haya quién no opine igual. A pesar de los tiempos convulsos, lo hemos llevado con mucho humor y hemos trabajado mucho y bien.
Gracias, amigo

lunes, 28 de abril de 2014

Otra amiga que habla de GGM


Uno de los nuestros
En un Jueves Santo, casi como corresponde a quien se alimentó de realidad y ficción, de tradición y revuelta, de ayer y hoy, ha muerto Gabriel García Márquez.
x 'Gabo' de Charo
No sólo era uno de los grandes: era uno de los nuestros.
Para los que ya llevamos mucho vivido, él fue, hace años, el descubrimiento luminoso, exuberante y fecundo de un universo completamente nuevo, donde se cruzaban realidad y fantasía para generar un mundo propio en el que todos cabíamos. No fue el único, desde luego, pero tal vez sí el más característico de aquella legendaria floración de la literatura que dio en llamarse “el boom latinoamericano”.  En unos años que contemplaban a Latinoamérica como poco más que un gigantesco tablado de opereta donde se alternaban dictaduras y guerrillas, aquellos jóvenes, y algunos otros no tanto, desplegaron ante los ojos asombrados del mundo una capacidad de creación y un dominio del lenguaje en todas sus facetas, como jamás se había producido en idioma alguno. Eran tantos y tan buenos, tan diferentes, tan deslumbrantes, tan independientes y tan personales, que costaba creer que fuera verdad lo que estaba pasando.
Decir que escribían en español, es decir poco. Hicieron mucho más:  crearon con sus palabras un nuevo idioma, un nuevo lenguaje poético, una nueva forma de contar la vida. Lo hicieron en español, la misma lengua en la que ahora escribo, en la que me dirijo a vosotros y en la que todos soñamos. La lengua que nos une.
Por eso, al morir Gabriel García Márquez, ha muerto uno de los nuestros.

Rosario López de Prado en el blog BiblioCi» Amig@s iberoamerican@s en torno al Cine