martes, 11 de octubre de 2011

La fuerza de las cosas

Mi hermana la mayor está muy mal, aunque no tiene demasiados años. Así es la cosa, los años no tienen mucho que ver cuando aprieta la enfermedad.
Yo estoy en Los Escullos, en Almería, tratando de pasar unos días de vacaciones. Todo esto casa bastante mal, aparentemente. Pero yo estoy tratando de trasmitir a mi hermana intensamente la fuerza de las cosas, intentando que la vida que yo vivo sea la suya, no la que tiene ahora, si la que le gustaría.
Aguanta, que tu siempre fuiste una luchadora.

domingo, 7 de agosto de 2011

Un rato entre dos nadas

Aquí sigue el viento, sopla que te sopla hasta horadar la roca... Por lo pronto está deshaciendo el verano, los días largos sin chispa de aire son este mes de agosto sólo un recuerdo de otros años. Y las noticias no mejoran: parece que las famosas contradicciones del capitalismo están en este momento poniéndose de relieve y seguimos sin encontrar soluciones, nuevas maneras de inventarnos. Como hay que seguir en este rato corto que es cualquier vida humana, no conozco otro modo que leer: para escapar, para resistir, para sonreír.
Desde mi última entrada he leído más novela negra, una de Padura, la que me faltaba de Mari Jungstedt, Nadie lo ha visto, que creo que es la primera; una de autor alemán que se hace "el turco", Jakob Arjouni, Happy birthday, turco, y por último, una de esas novelas que te llaman desde el mostrador de las librerías, La cena, del holandés Hermann Koch.
La de Leonardo Padura sigue en su línea de recreación de mundos llenos de hermosura y sensualidad y de historias policíacas sin conseguir del todo. En este caso Viento de cuaresma, Padura parece preferir denunciar la degeneración de la generación última de cubanos y la nostalgia de un tiempo más auténtico a la creación de verdaderos personajes y tramas. Como siempre, lo mejor es el universo cerrado de la casa de El Flaco y de su madre Josefina y la descripción de comidas y de mujeres.
Mari Jungstedt entretiene, aunque sus historias se sostienen mal. En esta primera entrega de su trilogía un asesino en serie actúa 25 años después contra una supuesta banda de gamberras maltratadoras de su curso: ¡¡!!. Aún así, la historia se lee bien, lo cual dice mucho de nuestras ganas de huir de la realidad.
Arjouni es diferente, la historia es bastante buena y el personaje tiene un desparpajo que lo hace enfrentarse a las situaciones con mucha soltura, aunque muchas veces paga su temperamento lenguaraz con palizas importantes. De todas formas, creo que quiero leer algún título más del detective Kazankaya, su protagonista.
La última novela leída ha sido la de Koch y como definición habría que decir que es un mazazo a los bienpensantes y liberales de salón. Supuestamente es la historia de una velada en un restaurante de diseño del protagonista y su mujer con su hermano, un candidato a primer ministro, y la mujer de éste. Pero es mucho más, casi un estudio de la violencia y de la clase media y de la enfermedad mental... Pero mejor leedlo y ya me diréis que os parece.
Y bien, mientras pase mi rato, entre la nada que me precedió y la que me seguirá (al menos desde el punto de vista de mi yo subjetivo), voy leyendo historias y me evado de un mundo que no me gusta mucho.

domingo, 24 de julio de 2011

Un verano ventoso

Este año no se puede disfrutar de la piscina como habitualmente, porque está soplando bastante viento y la sensación no es de calor, sino de fresquito, tirando directamente a frío cuando el sol aún no ha salido o ya se ha ido.
Como tampoco abundan las buenas noticias, es un año propicio como ninguno para la lectura, y especialmente para la novela negra o fantástica. Debido a ello, llevo cuatro novelas "negras" o asociadas, empezando por mi segunda novela leída de Marc Pastor El año de la plaga, siguiendo con dos de la autora sueca Mari Jungstedt, Nadie lo conoce la primera de ellas y Nadie lo ha oído la segunda y terminando con la segunda novela de la irlandesa Tana French, En piel ajena.
El año de la plaga, es más que otra, una novela de ciencia ficción, en la que un personaje que encarna bastante bien la figura del antihéroe, se enfrenta prácticamente solo, junto con su ex novia y poco más, a la invasión de unos supuestos alienígenas, que convierten a los humanos en vegetales que ni sienten ni padecen. Lo mejor de la novela es el sentido del humor un poco como de comic o película de serie de b y la topografía de una Barcelona en llamas, escenario de la lucha entre humanos y "lechugas".
Las dos novelas de Mari Jungstedt se desarrollan en la isla de Gotland, una de ellas en su capital Visby y la otra en un yacimiento arqueológico en el hermoso verano de la isla. En las dos aparecen los personajes del comisario Knutas y el periodista Johan Berg y aparecen las historias ocultas habituales de los autores escandinavos, en los que hay siempre personajes esquivos y pecados ocultos... Las noticias de estos días en Utaya y en Oslo, han despertado el afán de comparar el fenómeno de la novela negra escandinava con un corriente violenta interna en esos países. Yo creo que este tipo de conductas pueden generarse en cualquier lugar y que es difícil el análisis de estos sucesos.
La última novela es la de Tana French, que es una novela apasionante en su planteamiento y mejor resuelta que la novela anterior. La novela tiene como escenario una casa, Whitethorn House, y de sus cinco propietarios, uno de ellos suplantado por Cassie Maddox, la dtective de homicidios de El silencio del bosque. Aunque la trama está urdida de un modo algo increíble, la magia de la casa y su jardín de plantas arómaticas, el misterio de la relación entre los personajes e incluso la filosofía de la huida de un mundo esclavizante, aunque no la compartas, mantiene la atención a lo largo de sus seiscientas páginas.
La casa tiene un peso importante en la novela y también el personaje de Lexie, que se caracteriza por el terror al compromiso y a la permanencia, y que encarna el sentimiento de la huida permanente.

viernes, 1 de julio de 2011

Las torres vigías

Acabo de terminar un libro que me ha resultado un tanto extraño, La torre vigía, de Ana María Matute. Extraño porque en teoría es una fábula pero no tiene el contenido edificante que a menudo suelen tener éstas. Es una fabula, pero esta llena de una extraña violencia fundacional, de una ausencia de sentimientos que se combina con enormes ataques de ira o un extraño amor devorador, el que siente por la ogresa, la mujer del barón de Mohl. Tampoco son edificantes los amores del barón, que encarna para el protagonista una civilización más avanzada, una mayor contención de los instintos primitivos que campean por toda la obra. Se supone que el tiempo en el que se desarrolla es la Edad Media, pero en mi opinión ni el tiempo ni el espacio de esta novelita se pueden definir; se trata de un territorio y un tiempo mítico que existe solo en los cuentos para mayores y en algunas pesadillas.
Para mi, esta obra tiene algo de pesadilla, sobre todo en su parte final, en la que aparece la torre vigía y su extraño vigilante atemporal y cosido de heridas... En la escena final existe una gran confusión, el protagonista acaba con el Mal y con el bien y también muere en la terrible batalla el barón Mohl.
La torres vigías que mejor conozco son la de la costa de la Axarquía de Málaga, que al parecer se crearon como defensa de los moriscos y de los ataques piratas. Son hoy día una ruinas amables que jalonan la costa y que apenas si sirven como referencia en el paisaje de lomas.
Se considera esta novela de la Matute parte de una trilogía, junto con Olvidado Rey Gudú y Aranmanoth; para mí ambas superan la tenebrosa tristeza de esta obra, quizás reflejo de un terrible pozo del que la autora empezaba a salir. Especialmente Olvidado Rey Gudú es hermosa y brillante en su creación de otro mundo, también este mítico, si, pero cuajado de una luz eterna.
Pero nadie puede negarle a la autorala capacidad de crear mundos, eso si que no.