miércoles, 11 de febrero de 2009

Allí donde el mar vive

Este fin de semana hemos estado en Málaga. A pesar del viento, no hacía nada de frío y la luz tenía la consabida consistencia de sueño. Y el mar tenía un color turquesa y azul profundo, con miles de gaviotas posadas en su superficie.
Hemos paseado, comido pescaíto y sobre todo hemos visto a la familia, adultos y niños, la hermosa legión de alevines rubios y morenos, cada uno recordando a sus padres como fotocopias. Y también los pocos mayores que quedan, la tía V., que mantiene su mirada atenta a pesar de los años y de que la cabeza a veces se le va un poco...
Al salir de nuevo hacia Madrid, de golpe me ha entrado una tristeza extraña, como de abandono del paraíso. Aunque sea cierto que los paraísos no existen o que los llevamos dentro. Pero ¡es tan hermosa esa luz sobre el mar, esa ciudad colgada de los montes!
Es probable que esa tristeza extemporánea tenga que ver con el cansancio o con la edad, pues siempre he disfrutado enormemente de los viajes y del regreso.

domingo, 1 de febrero de 2009

Nieve, nieve, nieva.


El final del año pasado y la entrada de éste han estado llenos de nieve. Parece como si de golpe hubiéramos entrado de nuevo en la era glaciar, y en cualquier momento pudiéramos ver aparecer mamuts por la A6. Como dice C., estamos necesitando ya una buena "bofetá de calor". Y una dosis importante de luz del sol, porque la nieve, que es hermosa hasta decir basta, implica un cielo cerrado "panza de burra" que nos hace replegarnos mucho en nosotros mismos, en nuestras "casas guaridas", en el silencio que la envuelve.
Esta mañana la nieve está cayendo inmisericorde desde primeras horas y la inicial capita es ahora (dos de la tarde) un manto pesado y gordo que lo envuelve todo. Si en el paseo mañanero el cuerpecillo de Coco (un yorkshire) temblaba cubierto por los copos, ahora tiene bastante posibilidades de quedar sepultado completamente.
Con nieve y en domingo, todo se ralentiza y la vida se queda en suspenso, aunque no pasen quita nieves por esta carretera secundaria no pasa nada, solo que apenas hay tráfico y que se detiene el mismo fluir del tiempo, empantanado en la nieve. Ni siquiera importa mucho que la nevada haya impedido que la señal de televisión llegue, a pesar de la final del Open de Australia.
Mañana será otra cosa, mañana todo tiene que funcionar, y habrá que patinar en la nieve o en l hielo y sacar los coches, y que el tren funcione. Porque habrá que trabajar y no podemos permitirnos otro colapso como el ocurrido ya hace casi un mes, el pasado día 9. Y es cierto que el año que empieza se ve difícil, con dificultades económicas, más el frío (que implica un gasto del que es difícil prescindir, el de la calefacción) y más las disputas políticas sobre la solución de todas las crisis.
Pero como tenemos que seguir adelante en nuestra búsqueda de la felicidad, pues lo haremos disfrutando de lo que podamos: de la nieve cayendo y su hermosura blanca, de la chimenea y la lectura, que además son baratas.

martes, 6 de enero de 2009

La guerra en Gaza

De todas las fotos de ayer en Gaza esta es la que más me ha impresionado, a pesar de que ayer murieron muchos niños y que hubo una foto horrible de tres bebes muertos. Pero los muertos no hablan y estos tres niños si que lo hacen y bien claro. Hablan de un futuro en el que no será posible la duda y en el que por tanto será difícil razonar.
En las guerras en estos días resulta difícil establecer quién o quienes tienen razón, es decir quienes son "los buenos", quizás debido a la gran cantidad de información y a su enorme difusión. Pero el pequeño que aparece en el centro de la imagen no va a tener jamás una duda, su miedo se une a una firme resolución en su cara herida de niño de la guerra. "Los malos" son los que hacen sangre, los que no cuidan a los cachorros (¿es un perrillo lo que sostiene el niño de la izquierda?), los que asustan a las niñas como la que aparece a la derecha con la carita contraída por el miedo. Nunca más tendrán la opción de dudar, que es primer paso para razonar y pensar. No solo los han herido, sino que les cerrado la puerta del conocimiento.
Sus caras me recuerdan otras caras de otros niños en guerra, niños en Irak, en el Congo, en Vietnam; incluso otros niños más antiguos llenos de terror, niños españoles en la guerra (In) Civil.
Es cierto que el terrorismo es un monstruo ciego que cercena vidas y libertades. Pero esta guerra está sembrando la semilla de más terror y más odio, es sólo una venganza.
Quiero creer que no, que este niño puede crecer y vivir en paz y que será médico o artista o quizás tan solo un hombre bueno. Hagámoslo posible, por favor.

martes, 30 de diciembre de 2008

¡Qué libros!

Dije en el post anterior que iba hablar de dos libros, Ladrón de mapas de Eduardo Lago y Los frutos de la niebla de Luis Mateo Diez. No tengo mucho que decir de ellos, solo que están construidos como colección de relatos, con o sin engarce. Por ejemplo, la obra de Mateo incluye tres relatos, Los frutos de la niebla, Príncipes del olvido y La escoba de la bruja. La ligazón es más o menos ambiciosa y los relatos son más o menos logrados, en general tengo que decir que prefiero a Luis Mateo Diez, a pesar de que su prosa es a veces tan pesadamente densa que amilana. De Eduardo Lago he leído poco y no tengo un juicio muy firme.
Pero hoy quiero hablar de otras novelas, bautizadas como las mejores de la década, de las que solo puedo decir que te envuelven y te convierten en adicto. No sé si se trata de best sellers, nunca he sido muy aficionada a ellos, pero si puedo decir que las he leído las dos en 5 días y a lo largo de su lectura me debatía entre las ganas de saber qué pasaba y la pena porque se acababan. Para mi, esa son las buenas narraciones: las que te cazan y te agarran y te dejan envuelta en su época y sus circunstancias. Y me da igual que se considere buena o mala literatura.
Se trata de dos partes de una trilogía de novelas negras: Los hombre que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, que continuará, espero que pronto, con La reina del palacio de las corrientes de aire. El autor es un periodista al que no conocía, Stieg Larsson, y que según la solapa de estas novelas, murió de un ataque al corazón cuando iba a entregar la tercera entrega de esta trilogía llamada Millenium y antes de ver publicada la primera novela. Suena casi demasiado novelesco, pero parece verdad.
Son novelas policíacas, ambientadas en Suecia y con una gran dosis de violencia casi cinematográfica --recuerda al mejor Tarantino de Pulp Fiction, pero aquí no podemos escudarnos en la estética del comic --, tienen algo que atrapa y que recuerda a los mejores narradores. Entre otras cosas, hay un personaje llamado Lisbeth Salander que resulta especialmente atractivo por su forma de vivir al margen de las convenciones y por una honradez vital muy diferente de las morales al uso. Entre otras cosas, mantiene un odio visceral hacia los hombres que no aman a las mujeres y una gran violencia hacia quienes las maltratan y las humillan. Su rebeldía se parece a la del relato La escoba de la bruja, de Luis Mateo Diez, en el que una mujer sobre la que ha pasado toda la violencia de una vida marginal se rebela esporádicamente contra ésta.
Tratándose de la misma Suecia de Mankell, esta resulta más vitalista y más real, con su tramas de dinero ilícito y de políticos corruptos, con su sociedad compleja y evolucionada (junto con la involucionada) y una mezcla inefable de buenos y malos.
No pretendo otra cosa que que las leáis, me parecen magnificas y me gustaría que os gustaran. Nada más. Feliz 2009, que como ya sabeis es igual a victoria.

(Hay un artículo de Babelia paradójico sobre Stieg Larsson, la foto del post es de Norsjo, el lugar donde nació Stieg Larsson)