viernes, 5 de noviembre de 2010

Los demonios de Berlín

Últimamente me da la impresión de que no me explico bien y como eso a veces me crea algunos problemas, intento remediarlo, midiendo mis palabras algo más (soy un poco impulsiva) y tratando de explicar cosas complejas. Por eso voy a tratar de explicar por qué me ha gustado un libro que tenía bastante papeletas para que me hubiera producido un tedio tremendo. El libro se llama Los demonios de Berlín, de un autor que hasta ahora no conocía, Ignacio del Valle.
Entre los elementos que pudieran haber hecho que no me gustara están la tremenda presencia de los horrores de una guerra brutal, la 2ª Guerra Mundial, y del nazismo. Y la descripción de armas, batallas, la lucha entre las calles de Berlín, con el sufrimiento de la gente inundándolo todo... No sé si es por haber visto en casa mucha literatura militar, sobre táctica y sobre armamento, pero el tema me resulta muy árido. Lo cierto es que este autor hace que digieras las más tremebundas escaramuzas entre tanques, bombas y diverso armamento, sumergidos en la acción más trepidante
Pero es también una novela sobre la duda, contra el nihilismo y con un profundo sentido de la necesidad de una moral que busque lo mejor de los hombres, en lugar de sacar de ellos lo más obscuro y perverso. En cierto modo me recuerda las novelas de Ben Pastor y a su personaje el comandante Martín Bora, aun cuando del Valle filosofa sobre la condición humana con mayor profundidad y sus obras se desarrollan en escenarios más extremos, en este caso el Berlín en el que se termina la guerra y en el que luchan alemanes, rusos, americanos.
En toda la novela ondea un sentimiento casi religioso sobre la maldad, sobre como esta se va forjando y anegándolo todo. Creo que hay una película reciente que narra los años previos al auge del nazismo, encontrando en ellos una veta escondida de maldad que se materializó en los años del III Reich y que al parecer es sobrecogedora. La religiones tienen una idea positiva del bien y a su alrededor articulan su discurso, pero si hay algo que perdure, que tengas los adoradores más fieles y de la que estemos todos cercanos, esa es "la religión" del mal. Ese mal que en algunos momentos cruciales se respira y hace difícil resistirse y seguir sintiendo la pasión del bien.
En resumidas cuentas, se me ha abierto el apetito para leer más obras de este autor, que una entrevista al final de la edición de bolsillo recuerda a los que reniegan de los bestsellers que muchas obras clásicas fueron en su día bestsellers: entre otros y de forma muy notoria, el Quijote.
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