viernes, 26 de mayo de 2017

Noche primera

Está obscuro como siempre, pero late un pulso diferente, inquieto y nada tranquilizante, y el calor es hoy húmedo y terrible, los otros no se se mueven ni me rozan y hay un olor raro y un líquido rojo lo inunda todo. No sé que ocurre que parece que todo se ha vuelto difícil y angustioso en este lugar antes tan cómodo y acolchado. Me duermo o caigo hacia un vacío de vértigo.
De pronto algo me agarra y la luz entra de golpe por una gran herida y siento a Bala por fuera, la que antes veía por dentro, la que me guardaba del calor y el frío,  y está dormida mientras cierran su herida.
Los otros están quietos, callados, no tienen hambre ni dejan entrar aire en sus pulmones.
Yo sí, yo como y exhalo aire y busco con los ojos cerrados y mi hocico infalible piel y comida para empezar mi tiempo.
Por la rendija de mis ojos cerrados veo luz y hay ruidos extraños, voces y manos que me acarician.
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