domingo, 25 de agosto de 2013

Varias lecturas y Todo lo que era sólido

Llega el verano y todos recuperamos la lectura. Verdad es que yo nunca lo dejo del todo. Últimamente he leído varios libros regalados o prestados por mi amiga T., una recién jubilada, que trabajaba en una empresa de yates y que se jubiló el pasado día 18 de julio. Que con la jubilación haya tenido algún problema de salud es la consecuencia lógica de unos años muy difíciles, con mucha ineficacia y mucho pelotazo empresarial.
Su empresa o es italiana o ella tenía mucha relación con Italia, el caso es que ella me ha dejado dos libros en italiano, el último una celebración de la editorial Sellerio, de Palermo (una obra traducida de Anatole France, Il procuratore della Giudea). No conocía esa editorial pero es una joya formal e intelectualmente.
Me encanta leer en italiano, me sirve para recuperar recuerdos antiguos, de mi Nonna y de mi madre y también de mi amiga Anna Maria Coccozza, profesora de italiano en la Universidad de Málaga. Pero además, conocer la editorial Sellerio ha supuesto para mi una sorpresa veraniega estupenda. 
El viernes, al salir de la BNE me subí a la librería Pasajes y me compré dos obras de Camilleri en esa editorial, La reina de Pomerania,  de la serie de Moltalbano y La revoluzione de la luna, que narra una historia del siglo XVII, al parecer. Pero además he comprado otra obra, Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina, que ya he leído y que me ha gustado mucho. E.S. me había hablado admirativamente de él y siempre he respetado mucho su opinión
Habla de los años que han propiciado la llegada de esta crisis y es un ensayo, que expresa muchas ideas con las que no estoy de acuerdo. Pero si con las principales: la de que en este país no existe la independencia de criterio y solo se favorece la "disciplina de partido" y la "adhesión incondicional",  sea del signo que sea.Y también la buena prensa que tienen aquí los pillos y sinvergüenzas. 
Esas ideas y la de la que la regeneración nacional solo sera factible si todos hacemos nuestras tareas rutinarias de forma excelente, si nos dedicamos más a lo ordinario que a lo extraordinario y si nuestro funcionariado se profesionaliza y deja de estar sujeto a los avatares políticos, me han impactado con su sencillez y su claridad.
También señala Muñoz Molina que somos un pueblo que no sabe disentir civilizadamente y que nos cuesta especialmente discrepar de las opiniones de nuestros correligionarios. Así cuesta que avancemos como país, sin duda y sobre todos que superemos esas divisiones eternas que solo nos llevan a la ruina y al permanente conflicto.
En resumen, que han sido unas lecturas magníficas y os dejo unas portadas de la editorial  Sellerio, que son prácticamente perfectas.


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